Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...
Un estudio difundido por la agencia Reuters sobre el costo de la delincuencia para la economía chilena merece una glosa para Perú. A Chile el hampa le cuesta 2.6% de su PBI, es decir unos US$8,000 millones al año. La frase de esa nota es que los criminales “estrangulan la economía”, al afectar el ritmo de los negocios, sobre todo aquellos que dependen de un público que busca seguridad.
PUEDES VER: EDITORIAL | El endeudamiento histórico en Lima

Un estudio difundido por la Cámara de Comercio de Lima llega a parecidas cifras para Perú: 2.2% del PBI, unos US$5,800 millones anuales. En ambos casos la clave de las pérdidas es la retracción. Los inversionistas y los consumidores se van volviendo cada vez más renuentes a llevar adelante su actividad. En esa medida hay una destrucción de capital.
Hay varias maneras de enfocar lo anterior. La lucha contra el crimen distrae fondos que hubieran ido a la inversión social. En el sector privado el crimen dificulta la acumulación y el uso del capital. Es cierto que los hampones aspiran a reemplazar al empresario en algunas actividades, pero lo habitual es que simplemente lo extorsionen.
No conozco la práctica chilena en el tema, pero aquí se suele aplicar al delincuente condenado una reparación civil que muy rara vez es pagada. Esto viene a cuento porque el daño económico ocasionado a la sociedad es uno de los aspectos centrales del delito. no cobrar ese daño es una forma de minimizar el delito. Otra es dejar el botín en manos del criminal y su familia.
Hay la socorrida idea que la economía criminal es fuente de riqueza para el país. Eso no pasa de ser una leyenda urbana. El dinero de esas actividades casi siempre se queda afuera, como una manera de no ser detectado. El dinero que permanece aquí para el consumo no paga impuestos, y es un elemento corruptor de todo lo que entra en contacto con él.
Alguién dirá que la economía peruana no está estrangulada, a juzgar por algunas cifras macroeconómicas. Pero eso no es verdad. Las cifras de la pobreza en alza, del deficiente acceso a servicios, de las penurias en el transporte, del padecimiento de los pequeños negocios, hablan por sí mismas. Muchos chóferes de bus asesinados, ni un solo congresista amenazado siquiera por algún agradecido hampón.

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).