Golpe congresal. ¿Cómo? ¿por qué?, por Mirko Lauer
"Se dice que el Congreso quiere dar, o que ya está en el proceso de dar, un golpe de Estado a rápidos plazos. Este Legislativo es perfectamente capaz de intentar algo así".

Se dice que el Congreso quiere dar, o que ya está en el proceso de dar, un golpe de Estado a rápidos plazos. Este Legislativo es perfectamente capaz de intentar algo así. En este caso, golpe quiere decir acomodar las instituciones a los intereses de los parlamentarios, individuales o en grupo. Qué es lo que viene sucediendo.
El país todavía no sale de su asombro respecto de la manera como un Congreso que parecía compuesto de enemigos a muerte ha terminado con todos, de capitán a paje, amigos íntimos remando en la misma dirección. ¿Cómo se ha producido este fenómeno? Está claro que las ideas separan, pero los intereses unen.
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Quizás no todos están en el liderazgo del golpe. Están los desvergonzados y los avergonzados. Los primeros no tienen nada que perder en términos de prestigio personal. Los segundos esperan algún día recuperar su imagen del paso por este Congreso, pero mientras tanto se pliegan a las movidas, propias como ajenas.
Los intereses que unen en el hemiciclo se pueden clasificar en inmediatos y planificados. Los primeros son sobre todo comerciales, léase negocios privados, y los guía sobre todo la ambición; los segundos suelen ser movidas electorales que van de medianas a grandes, y las guía sobre todo el cálculo a futuro.
Inmediato, futurológico, calculado, en pos del billete, en pos del voto; no hay contradicción entre las pulsiones adquisitivas o aspiracionales de muchísimos de los 130 congresistas. Por eso en estos días se habla de un solo golpe y no de varios. Aunque cada uno puede dar su golpecito de vez en cuando. Toda taza tiene su asa.
De modo que, a pesar de lo fragmentado que parece el Congreso por momentos, la idea de una iniciativa política conjunta (tácita, y hasta con pacto secreto de por medio) no es imposible. Si los 130 logran imponerse a los demás poderes, podrán lograr algunas ventajas nada desdeñables, a presente y a futuro.
Ventajas: asegurar el puesto hasta el final del periodo, con disponibilidad de fondos a sola firma; reducir al mínimo los peligros de ser pescados infraganti en pequeñas vivezas (mocha sueldos) o grandes cutras (anti reforma educativa); lazos con grandes grupos económicos, de todo tipo.
Nada de lo mencionado aquí es normal, y de ser confirmado puede ser tipificado como una forma de golpe, en este caso contra la propia institución.








