¿Mayoría de mutuas conveniencias?, por Mirko Lauer
"La última vez que se pudo considerar todopoderoso al Congreso fue en el 2016, cuando Fuerza Popular llenó casi 70 curules de 130. Esa mayoría más los aliados de ocasión le iban a hacer las tareas al fujimorismo".

La última vez que se pudo considerar todopoderoso al Congreso fue en el 2016, cuando Fuerza Popular llenó casi 70 curules de 130. Esa mayoría más los aliados de ocasión le iban a hacer las tareas al fujimorismo. Pero pronto apareció un problema de disciplina interna, que había sido anunciado desde el primer día.
El voto conjunto FP-Perú Libre en el tema del defensor del pueblo puede ser leído como que Vladimir Cerrón se ha terminado de hipotecar a Keiko Fujimori, por bastante más que la elección de un defensor. Las ganas de PL de votar con FP vienen de atrás. En cierto modo FP ha vuelto a su mayoría del 2016, por unos pocos años.
No importa cómo se mire, este servinacuy también va a tener problemas de disciplina interna, pues ha nacido para cumplir con dos objetivos: capturar lo electoral y lo judicial. Una vez producida la captura, comenzará la trifulca sobre qué hacer con los nuevos prisioneros, o mejor todavía, de quién son realmente ellos.
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La mayoría 2011 reventó porque Ollanta Humala y Alejandro Toledo no se entendían, y porque Humala maltrataba a sus congresistas. La mayoría del 2016 estalló porque la candidata en todo momento creyó que su padre en la cárcel la beneficiaba más que en libertad. Vemos, pues, que mantener una mayoría junta no es tan fácil.
La mayoría actual se ha formado por un mecanismo de mutuas conveniencias. Habrá que ver cuán mutuas. Queda pendiente una pregunta sobre quién va a liderar el mecanismo de toma y daca. Vistas las cosas desde fuera, FP es la ganadora del arreglo. Un voto adicional en el Tribunal Constitucional vale más que un defensor tembleque de dudosos pergaminos.
Consideremos cómo se ha modificado el triángulo del poder. Los votos de la derecha, liderada por FP, son los que dan su fuerza al Ejecutivo de Dina Boluarte. Sin ellos cerronistas, castillistas y acciopopulistas le saltarían al cuello a la primera oportunidad. Los problemas penales de Cerrón han producido ese milagro sanmartiniano.
Una sobredosis de realpolitik ha llevado a PL a abdicar de su radicalismo, sin haber encontrado otra identidad. Es poco probable que pueda contar con el nuevo defensor para salvar pellejos dirigenciales y armar futuros tinglados electorales. Más bien parece alguien que sabe de qué lado del pan está la mantequilla política.








