La pobreza en 2022: crónica de un alza anunciada, por Javier Herrera
"Los niveles de pobreza en 2022 son semejantes a los que prevalecían en 2011,11 años atrás".

Por: Javier Herrera, investigador del IRD
En 2022, el incremento de la incidencia de la pobreza de 25,9% a 27,5% anunciado por el INEI no es una sorpresa ni para los analistas ni para los hogares que han visto sus condiciones de vida empeorar en 2021, luego del fin de las medidas de confinamiento que paralizaron las actividades económicas. El número de personas en situación de pobreza aumentó en 628.000 (ahora son 9 184 000). Los niveles de pobreza en 2022 son semejantes a los que prevalecían en 2011, 11 años atrás.
Se confirma una tendencia estructural hacia la urbanización de la pobreza: 7 de cada 10 (68,7%) personas en situación de pobreza residen en una ciudad y los 3 restantes en el área rural. Por otro lado, la incidencia de la pobreza rural se encuentra cerca de sus niveles históricos más bajos. La pobreza urbana es superior en 9,6 puntos a la del 2019. La situación en la capital es aún más crítica, pues la tasa de pobreza alcanzó 27,3% en 2022, 13,1 puntos por encima de la tasa de 2019. Más aún, sobre los 628.000 “nuevos” pobres, 9 de cada 10 (88%) residen en una ciudad.
Si bien es necesario un crecimiento elevado y sostenido para lograr una reducción significativa de la pobreza, el estancamiento del gasto promedio (+0,6%) en 2022 ha tenido un impacto diferenciado para la mitad más pobre de la población respecto a la mitad más rica, tanto en la capital como en el resto urbano y el área rural. La reducción del gasto fue más elevada para el 10% más pobre (-2,9%) y el crecimiento más alto en el 10% más rico (+2,2%). Tuvimos, pues, un crecimiento débil pero no neutro. Si descomponemos la variación de la pobreza entre 2022 y 2021 (+1,6 puntos), encontramos que el componente redistribución incrementó la pobreza en 1,81 puntos, mientras que el crecimiento la disminuyó en -0.16. Se trata del mayor efecto negativo de la redistribución sobre la variación de la pobreza desde 2004.
Uno de los principales factores que explican el repunte de la pobreza es la inflación (seguida por la débil creación de empleos y el incremento significativo de trabajos precarios, informales y de baja productividad), que afectó en mayor medida a los hogares pobres. Ello en la medida en que los precios de los alimentos se incrementaron en mayor proporción que el resto de la canasta, y que los alimentos tienen un mayor peso en dichos hogares respecto a los hogares no pobres. Recalculando los índices de precios al consumidor para el 20% más pobre y el 20% más rico, encontramos que para los primeros la inflación fue de 13,7%, mientras que para los segundos fue de 11,7%. La inflación ha tenido el efecto de un impuesto regresivo sobre los más pobres. Según nuestras estimaciones, si no hubiese habido inflación, la incidencia de pobreza habría sido 3,6 puntos porcentuales inferior a la observada (lo que tampoco nos hubiera regresado a niveles prepandemia).
Más allá de la pobreza monetaria, en 2022 se registró el segundo más importante incremento del déficit calórico luego del experimentado durante la pandemia. A nivel nacional, el porcentaje de hogares con déficit calórico pasó de 32,1% a 36,2%, un incremento de 4,1 puntos. Nótese que, a pesar de que la pobreza extrema rural es 5,6 veces más alta que la urbana (14,6% y 2,6%, respectivamente), una mayor proporción de hogares urbanos pasa hambre. El 80% de los hogares que sufren hambre residen en ciudades. Los gastos incompresibles de transporte, gas, alquiler y agua llevan a sacrificar cantidad y calidad en alimentos en hogares urbanos más que en rurales. El 66% de los pobres no extremos urbanos pasa hambre (49% en el caso de rurales). Incluso 3 de cada 10 (29,9%) no pobres pero vulnerables pasan hambre.
Los programas de transferencias monetarias han jugado un papel protector esencialmente en los hogares rurales. Siendo dichos programas diseñados para el mundo rural, como era esperado, sin ellos la pobreza rural hubiese sido 6,1 puntos mayor, mientras que la pobreza urbana en tan solo 2,7 puntos. Se hace urgente diseñar una nueva estrategia de lucha considerando las especificidades de la pobreza urbana y nuevos instrumentos de focalización que identifiquen los bolsones de pobreza.









