¿Por qué Estados Unidos decidió mantener bajo custodia a Maikelys Espinoza mientras deportaba a sus padres venezolanos?
La separación de Maikelys Espinoza y sus padres durante una deportación generó tensión entre Washington y Caracas. El gobierno de Estados Unidos alegó razones de seguridad ante presuntos vínculos criminales.
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El caso de Maikelys Espinoza, la niña venezolana de dos años separada de sus padres durante una deportación desde Estados Unidos, despertó una controversia internacional. La menor permaneció en custodia del gobierno norteamericano por casi un año, mientras sus progenitores eran expulsados por presuntos vínculos con el crimen organizado. Este episodio desencadenó acusaciones de secuestro por parte del presidente Nicolás Maduro y una ofensiva diplomática sin precedentes por parte del Estado venezolano.
La menor fue devuelta a Venezuela en mayo de 2025, tras múltiples gestiones bilaterales. El caso, sin embargo, dejó al descubierto las tensiones migratorias y legales que persisten entre Caracas y Washington. Las autoridades estadounidenses aseguraron que la separación obedeció a razones de protección infantil, pero la falta de información y las acusaciones cruzadas elevaron el conflicto a una escala diplomática.
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El origen del caso y la decisión de separación
El 18 de mayo de 2024, Yorely Bernal y Maiker Espinoza cruzaron la frontera sur de Estados Unidos junto con su hija Maikelys. La familia fue interceptada por agentes migratorios, quienes detuvieron a los adultos bajo la sospecha de tener vínculos con el grupo criminal Tren de Aragua. Ambos fueron deportados casi de inmediato, mientras que la niña quedó bajo la tutela de servicios sociales estadounidenses.
La justificación oficial se basó en presuntos riesgos asociados a la reunificación inmediata con los padres. Fuentes cercanas al Departamento de Seguridad Nacional señalaron que se trató de una medida preventiva, orientada a resguardar la integridad física de la menor mientras se evaluaba su entorno familiar. No obstante, el gobierno de Venezuela rechazó el argumento y calificó la retención como un acto arbitrario sin respaldo legal.
Reacciones de Venezuela y presión internacional
Desde Caracas, el gobierno de Nicolás Maduro calificó la retención de Maikelys como un “secuestro” y exigió su regreso inmediato. A través de declaraciones públicas, el mandatario denunció lo que consideró una violación flagrante a los derechos humanos de la niña. La administración venezolana solicitó el respaldo de organismos internacionales como UNICEF y la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU.
En paralelo, Venezuela lanzó una ofensiva diplomática para presionar a Estados Unidos. El canciller Yván Gil y la vicepresidenta Delcy Rodríguez lideraron las gestiones y sostuvieron reuniones con representantes internacionales. Desde distintos foros multilaterales, Caracas acusó a Washington de utilizar las leyes migratorias con fines políticos, afectando la unidad familiar y el bienestar infantil.
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Resolución del conflicto y repatriación
Tras casi doce meses de tensiones, Estados Unidos accedió a repatriar a Maikelys Espinoza. La entrega se concretó el 12 de mayo de 2025 en Caracas, donde la niña fue recibida por su madre y su abuela en el Palacio de Miraflores. El presidente Maduro agradeció públicamente al enviado especial Richard Grenell por facilitar el regreso, aunque reiteró sus críticas hacia el proceso.
Durante el acto de bienvenida, el gobierno venezolano resaltó la importancia de mantener los lazos familiares por encima de disputas políticas. Maduro afirmó que la repatriación de Maikelys representa una victoria para la diplomacia humanitaria y subrayó que su gobierno continuará protegiendo los derechos de los migrantes venezolanos en el exterior.


















