Desde Cali a la victoria
Cuatro futbolistas del club América de Cali llegaron a Perú para reforzar el cuadro de Alianza Lima en la Copa Libertadores Femenina 2021. De niñas sobrellevaron prejuicios, pero ahora hacen historia

De niña, la futbolista Diana Ospina (32) se reunía con sus amigas del barrio, en Medellín, armaban arcos con ladrillos en medio de la pista y jugaban la pichanga. Los vecinos las regañaban, los chicos les gritaban machorras o marimachas. “Pero nosotras no hacíamos caso —recuerda la volante colombiana—. Eran comentarios desadaptados. Creo que repetirlos refuerza ese mensaje que nos quisieron imponer. Si estábamos unidas, nadie podía contra nosotras”.
Ospina es la futbolista con más trayectoria de las cuatro que Alianza Lima acaba de fichar para su participación en la Copa Libertadores Femenina. Estarán en la capital hasta fin de año. Se preparan con empeño para hacer vibrar a los hinchas de la blanquiazul en un momento en que este deporte todavía acarrea desigualdades, sexismo e invisibilidad. “A diferencia de mis compañeras, que se formaron en clubes profesionales, yo crecí en la calle, allí aprendí lo primordial de este deporte que amo, y también a espantar esas experiencias prejuiciosas que empañan la disciplina”, dice la atleta, que ha participado en dos copas mundiales e integró la delegación colombiana que obtuvo oro en los últimos Panamericanos.
Wendy Bonilla (19), la más joven del grupo, dio sus primeros pases en el equipo de una iglesia cristiana de Buenaventura, la ciudad donde creció. Era la niña preferida de sus tíos, que celebraban sus goles y la aplaudían desde la tribuna. Allí permaneció hasta los catorce años, cuando se integró a Generaciones Palmiranas, el icónico club que lleva más de una década tendiendo esfuerzos para consolidar y mediatizar el fútbol femenino en una nación que habla de Radamel Falcao y James Rodríguez. Seguidora de su sueño, Bonilla se mudó sola, lejos de su madre y sus hermanos. “Fue difícil, pero me hice fuerte día a día”, comenta esta tarde, a través de una videollamada en la que aparece sentada junto a Sara Martínez (20), otra futbolista fichada por Alianza Lima.
El caso de Martínez es particular porque, a diferencia de sus compañeras, empezó practicando baloncesto debido a la reticencia de sus padres, una de las barreras más acentuadas a las que se enfrentan las futbolistas. “Sin embargo, un día tomé valor y les dije que quería dedicarme al fútbol completamente —detalla Martínez—. Debían entenderlo porque era lo que yo quería. Muchas hemos debido encarar eso, las mayores han luchado más. No solo basta con apoyo”, dice en alusión a la brecha salarial.
La última en hablar es Fabiana Yantén (22), que además de atleta es alumna de la carrera de Tecnología de Procesos Agroindustriales. La lateral izquierda también se formó en Generaciones Palmiranas, luego de marcar y ganar a los chicos de su cuadra. Fueron los mismos profesores quienes la respaldaron para su profesionalización en el fútbol. Así llegó al América de Cali, uno de los clubes más grandes y populares de Colombia. Allí coincidió con las demás compañeras. Juntas, ahora, se aprestan a golear.
El plan
La llegada de estas jugadoras al Perú forma parte de un plan estratégico de Alianza Lima para masificar y desarrollar el fútbol femenino. “Pretendemos ser un modelo en la gestión, de modo que buscamos igualdad en su práctica y desarrollo —refiere Sisy Quiroz, jefa de las divisiones femeninas de Alianza Lima—. Para lograr el objetivo nos hemos dado un plazo de cuatro años”. Luego de participar en el torneo continental, Ospina, Bonilla, Martínez y Yantén retornarán a su país para enfrentar compromisos de cierre de año. Con su destreza y la fuerza de sus testimonios, seguirán haciendo historia.



















