Domingo

Tom Gimbert, arquitectura solidaria

El arquitecto Tom Gimbert llegó a Máncora hace diez años y quedó fascinado. Construyó hoteles de lujo con materiales biodegradables y viviendas eco responsables para niños con discapacidad. ¿Cómo se convierte la arquitectura sostenible en un estilo de vida?

Las olas llegan con suavidad a la casa donde vive Tom Gimbert, en Máncora, al norte del Perú. Son las siete y media de la mañana de un lunes. Él aparece descalzo, el pelo revuelto, en polo y short.

Duchesse y Tofu, las mascotas, corren por la terraza. Siempre es así. “A veces me siguen al trabajo. También les encanta la playa”, sonríe Tom, que es francés, que estudió educación física, devino en arquitecto y llegó a este balneario hace diez años. Uno de sus amigos se lo mencionó cuando hacía prácticas en Chile. Lo visitó al año siguiente y quedó fascinado.

“Aquí la vida es simple: puedes tener poco o mucho, pero en cualquier caso vas a estar bien. No necesitas más”. Frente al océano, bebe té verde y desgaja una tostada. Recuerda que siguieron tres años entre Máncora y Francia, hasta que decidió quedarse a redactar su tesis. Abordó los desafíos de la arquitectura espontánea.

“Es decir, cómo se construye en esta zona: las técnicas locales, la falta de formalización, etc. Me mudé al sacar mi título y acá sigo. Máncora me ha dado mucha paz. Ahora mismo la ciudad es una locura, ¿no?, ¿te ha pasado que te cansas?”.

También practica kite surf, es docente universitario y papá. Un exponente de la ‘arquitectura vegetariana’ y la construcción eco responsable. Está al frente del Estudio Ecowekk, en cuyos proyectos predomina el uso de materiales naturales y biodegradables. Con ese método, por ejemplo, construyó un hotel de lujo tras reciclar caña, basura y excremento de burro (el Eco Lodge de Máncora), otro donde predomina la técnica de carpintería francesa y prácticas ancestrales de construcción (el Alma Loft, ubicado al final de Pocitas) y unas suites de excepción en la isla de Amantaní, a orillas del Titicaca (el Amantica Lodge).

Proyectos

Tom Gimbert, además, integra la Asociación Arquitectura para la infancia. Desde 2018, el equipo construye viviendas para niños con discapacidad en el balneario. Hasta el momento han levantado cerca de once.

“Dibujamos las casas a partir de las necesidades y el entorno. Con decir que hay niñas que no se pueden duchar sin que el tío las mire. Son cosas muy muy heavy”. La última vivienda fue entregada el año pasado.

Ahora, junto a esa asociación, recauda fondos para remodelar un orfanato en la India y para construir un espacio educativo en Máncora: un lugar donde se imparta la pedagogía Montessori y donde pueda ir su hijo y todos los niños de forma gratuita. La paternidad le calzó otros lentes. Cada vez que deja el computador, solo quiere disfrutar a su pequeño de dos años.

“La educación es el futuro y es una pena que hasta ahora no encontremos a nadie que ponga la mano en estos proyectos, al menos no aquí en Perú. Ni un solo ladrillo”, lamenta Tom. Los fondos, entonces, son gestionados por sus exalumnos. A veces incluso debe acudir a sus conocidos.

Este lunes es un buen día para supervisar algunos proyectos. Tom conduce despejado. Hace un rato visitó la segunda parte de la construcción de Alma Loft, su trabajo más ambicioso, un espacio que ofrece una simbiosis con el mar. Le ha dedicado casi dos años. Allí, muy pronto, se levantará un restaurante a nivel del océano, el primero en todo el país, y habrá un centro de bienestar con terapia basada en elementos marinos.

El arquitecto solidario avanza por la carretera y habla de lo “fascinante” que es el vínculo con sus compañeros de trabajo (algunos lo acompañan desde hace casi una década), del optimismo en la reactivación turística, de lo privilegiado que es cada tarde, cuando baja al mar con su hijo y su esposa, y se enjugan entre las olas. “Eso puede ser la felicidad —dice Tom y hace una pausa—, aunque la vida pase volando”.

google iconPrefiero a La República en Google
Lo más visto
Lo último
Leila Guerriero: “Hay una enorme diferencia entre vender autos y hacer periodismo”

Leila Guerriero: “Hay una enorme diferencia entre vender autos y hacer periodismo”

LEER MÁS
Ruth Buendía: “No podemos esperar a que el ministerio traiga un balón de oxígeno. Si esperamos, van a llegar cuando estemos muertos”

Ruth Buendía: “No podemos esperar a que el ministerio traiga un balón de oxígeno. Si esperamos, van a llegar cuando estemos muertos”

LEER MÁS
Indyra Oropeza: “Las personas no están muriendo por cáncer, mueren porque no pueden acceder a una quimio, a una cama, a una cirugía”

Indyra Oropeza: “Las personas no están muriendo por cáncer, mueren porque no pueden acceder a una quimio, a una cama, a una cirugía”

LEER MÁS
Alfredo Bryce Echenique: “'No me esperen en abril' es la novela más querida por mí de las mías, la que más trabajo me costó escribir, fue una novela en la que yo lo puse todo”

Alfredo Bryce Echenique: “'No me esperen en abril' es la novela más querida por mí de las mías, la que más trabajo me costó escribir, fue una novela en la que yo lo puse todo”

LEER MÁS

Recetas

Ofertas

Últimas noticias

Domingo

Estados Unidos

Política