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Vidas reconstruidas

Un paciente peruano que perdió la nariz puede llevar una vida normal gracias a una prótesis de silicona impresa en 3D. El cirujano dentista Rodrigo Salazar, que ha realizado estas intervenciones en Brasil, quiere difundir esta técnica en el Perú.

La Republica
RECONTRUCCIÓN
Raúl Mendoza

El señor Felipe Arroyo sufrió un agresivo cáncer al rostro y el 2017 debió operarse para evitar que se propagara mucho más. Esa intervención se llevó su nariz para siempre. Los médicos le salvaron la vida pero dejaron un enorme orificio en el lugar donde antes estuvo el apéndice olfativo. El paciente esperaba que, quizá, se le pudiera hacer una cirugía reconstructiva, pero esta nunca llegó.

“Estuve dos años triste, desesperado, retirado de la sociedad, incómodo para hacer mis cosas, andando con una gasa en el lugar donde antes estuvo mi nariz. Fui al Ministerio de Salud, a otras instituciones a pedir ayuda. Hasta que en una de ellas me pusieron en contacto con el doctor Rodrigo Salazar. Él me dijo que había una solución y me habló de la prótesis que podía hacerme”, cuenta.

Así fue. Salazar, cirujano dentista, especializado en rehabilitación bucomaxilofacial, se encargó de ver su caso y le planteó hacer un tratamiento que él conocía bien: se le tomaron muchas imágenes para hacer una primera prótesis de su nariz en 3D y luego se fue llegando a la versión final con material que imita la piel humana y que es dotado del tono y características de esta. El resultado final dejó muy feliz a don Felipe.

Rodrígo Salazar se especializó en Brasil, en la Universidad Paulista (UNIP), donde también se hizo parte de la ONG Más Identidad. Esa institución ha llegado al Perú este año y Salazar, además de ser directivo de la versión brasileña, será presidente del capítulo peruano. Con la ONG y la participación de la Universidad Nacional de Ingeniería y de la Universidad Cayetano Heredia, brindará prótesis o cirugía reconstructiva a pacientes peruanos.

“En el caso del señor Felipe, compartimos nuestro método con el CTIC-UNI y con la Facultad de Ingeniería Biomédica de la Universidad Cayetano Heredia. La participación de ambos fue en la etapa de toma de imágenes del rostro del paciente, reconstrucción 3D del rostro, modelado 3D del molde de la prótesis y la fabricación del molde mediante impresión 3D. El coordinador de CTIC-UNI fue Alonso Tenorio y por la UPCH, Ingeniería Biomédica, fue Pierre Padilla”, cuenta Salazar.

El médico peruano ha sido parte de equipos multidisciplinarios brasileños que han realizado este tipo de prótesis y cirugía reconstructiva a muchos pacientes en Brasil. Ahora quiere hacer lo mismo en Perú. Pero también tiene otro objetivo aquí: formar a profesionales peruanos en esta técnica, porque acá no existen escuelas formativas. “Eso es importante. Por ejemplo, el diseño para el señor Arroyo lo hizo un alumno de la Cayetano Heredia bajo supervisión mía”, explica.

El método que Salazar ha desarrollado es valioso por su bajo costo. Utiliza un teléfono inteligente para escanear un rostro en vez de un escaner de más de 100 mil dólares; emplea un software gratuito de código abierto en vez de uno que podría costar 25 mil dólares al año; y usa una impresora 3D que puede costar entre 700 a 3000 dólares -las hay incluso de menor precio- en vez de utilizar una que podría costar 400.000 dólares. La versión final, hecha de silicona especial, reproduce las arrugas y forma del rostro escaneado.

A través de Más Identidad, el investigador peruano trabajará con hospitales públicos. El objetivo no solo es atender a pacientes que necesiten prótesis o rehabilitación bucomaxilofacial, ya sea porque sufrieron un accidente, tuvieron algún tipo de cáncer o tienen estos problemas por malformaciones congénitas, sino compartir conocimientos para que en un futuro cada hospital tenga un servicio capaz de rehabilitar a personas con estás técnicas.

“Con el uso de la tecnología para la rehabilitación, nosotros no solo ayudamos con un problema físico, sino también estamos devolviendo identidades”, comenta Salazar. El profesional peruano fue parte del equipo que en 2016, en Brasil, trató a Carlito Conceicao, un hombre que perdió parte del rostro y un ojo, y que se convirtió en el primer hombre en recibir la primera prótesis facial creada con tecnología de impresión 3D. Esa vez el paciente dijo: “La gente me miraba y señalaba cada vez que salía.Estaba tan impresionado por el resultado, que lloré cuando lo instalaron”.

Tecnología peruana

Desde el CTIC -UNI, su director Alonso Tenorio, señala que el proyecto de Rodrigo Salazar, para el caso del señor Felipe Arroyo y la reconstrucción de su nariz, permitió el trabajo conjunto de dos universidades en un proyecto complementario. “Tenemos profesionales de ciencias de computación que conocen tecnologías 3D pero no necesariamente sabemos sobre materiales médicos. Cayetano tiene ingeniería biomédica y hoy se aplican estas tecnologías en el ámbito de la salud. Para el caso del señor Arroyo nosotros participamos con los laboratorios 3D y materiales, y ellos le dieron todo el revestimiento médico. Hubo una interacción que debe continuar”, dice.

Tenorio plantea que estos conocimientos que se inician en los ámbitos académicos, deben desarrollarse luego en las instituciones de salud pública para que estén al servicio de todos aquellos que lo necesiten. “Las instituciones de salud, empezando por el Minsa no tienen estas áreas de innovación. Cada hospital debería tener un laboratorio de tecnologías 3D. Se puede desarrollar prótesis en el Perú y hacerlas a bajo costo”.

Este proyecto conjunto con Más Identidad apunta a que en el futuro los hospitales públicos cuenten con estas unidades 3D, que haya especialistas que entiendan estos problemas y puedan darle una alternativa al paciente. “Desde la UNI tenemos el compromiso de enseñar y difundir estas nuevas tecnologías, que ya no son tan nuevas. Y ojalá que también pueda replicarse más allá de Lima, porque en el interior también hay grandes hospitales que podrían implementar estos servicios”, plantea Tenorio.

Con la técnica desarrollada por Rodrigo Salazar se puede hacer prótesis de nariz, ojos, mandíbula, lóbulos del oído y partes del rostro. Son respuestas estéticas a pacientes que no solo han perdido parte de su anatomía facial sino que como resultado de ello también pierden la confianza, la alegría, la autoestima. La tecnología de bajo costo aplicada a estos casos, no solo les devuelve la alegría, sino que democratiza el acceso a una prótesis. Algo que siempre ha tenido precios altos. Cada prótesis tiene un tiempo de vida de unos dos años.

Hoy el cirujano dentista, además de hacer prótesis con impresión 3D, dicta clases, y da conferencias en todo el mundo. Para esta nota nos respondió el teléfono desde un país asiático.Hasta el momento más de medio centenar han cambiado sus vidas con una prótesis que completó sus rostros. En el caso del señor Felipe Arroyo, quien además de agricultor ha ha sido presidente de su comunidad en Huancayo, lo ayudó a volver a ser el de antes. Otras personas esperan para ver reconstruidos sus rostros y sus vidas.