Cargando...
Opinión

La deriva autoritaria

Presidenta Dina Boluarte confirmó la orfandad administrativa y política que sufre el Perú bajo el actual régimen.

Editorial
Editorial

Como muchos anticiparon, la presidenta Dina Boluarte sometió al país al discurso más extenso del Perú republicano en tiempos recientes: más de cuatro horas y media y 97 páginas, cuya lectura ni siquiera logró concluir.

Sin embargo, más allá de su duración desmesurada, lo más preocupante fue el contenido: escaso, evasivo y profundamente desconectado de la realidad nacional. Lejos de representar una rendición de cuentas responsable, se trató de un ejercicio de autoindulgencia política que expuso con crudeza la deriva autoritaria del régimen.

El mensaje presidencial fue, en realidad, una puesta en escena plagada de eufemismos, medias verdades, confesiones sin pudor y omisiones imperdonables. Un acto de desprecio hacia el país que niega la unidad más representativa del país actualmente: 98% de peruanos la desaprueban.

 La mandataria optó por una retórica de victimización que eludió toda responsabilidad por las graves violaciones de derechos humanos cometidas durante su mandato. Mientras tanto, la verdad histórica no claudica: cuarenta y nueve vidas truncadas continúan esperando justicia y reparación.

Además, el discurso reveló una inquietante normalización del autoritarismo. Boluarte se apropió de logros institucionales que no le corresponden —como la estabilidad monetaria garantizada por la autonomía del Banco Central— y evitó toda mención a los evidentes retrocesos democráticos que caracterizan su gobierno.

Esta omisión no fue casual, sino coherente con una estrategia que busca consolidar una imagen de control y eficacia, aún a costa de la verdad.

En ese mismo tono, el desprecio por la institucionalidad se expresó en una narrativa triunfalista, completamente ajena al deterioro palpable de las condiciones de vida de millones de peruanos.

El entusiasta aplauso del Congreso —coautor del actual desmantelamiento institucional— fue el gesto simbólico de una escena reveladora. El poder prebendario se celebra a sí mismo, complacido, mientras el país transita entre la precariedad, el miedo por la inseguridad y una profunda orfandad política.

Lejos de ser un llamado a la unidad nacional, el mensaje confirmó la existencia de un pacto de impunidad que protege a los que se han apoderado de la conducción del Gobierno mientras margina a los ciudadanos.

En suma, este 28 de julio se reafirmó que enfrentamos un régimen que confunde autoridad con imposición, gobernabilidad con cooptación y democracia con rituales vacíos. Ante este panorama, la ciudadanía deberá estar activa en esta etapa electoral.

Lo más visto

El síntoma Jerí, por Jorge Bruce

LEER MÁS

Todo es un show

LEER MÁS

Dos historias ocultas, por César Azabache Caracciolo

LEER MÁS

Ralentizar el progreso: la operación pictórica de Iosu Aramburu, por Leyla Aboudayeh

LEER MÁS

Recetas

Ofertas

Lo Más Reciente

Opinión

Todo es un show

¿Qué piensa hacer, mi general?, por Eduardo González Viaña

Más de lo mismo

Estados Unidos

Elecciones en Nueva York 2025: Zohran Mamdani gana la alcaldía y triunfo le da un fuerte golpe a la era Trump

El 11S el atentado terrorista con más víctimas de la historia: alrededor de 3.000 afectados y cuestionó la seguridad global

Estos son los 5 mejores destinos del mundo para hacer trekking: están en Estados Unidos, España y Perú

Política

José María Balcázar no evaluará pedido de indulto presidencial de Pedro Castillo

Jaime Bayly: “Los políticos peruanos, sean de izquierda o de derecha, siempre encuentran la manera de decepcionarte”

José Luna asegura que Daniel Urresti participaría en un eventual gobierno suyo: "El va a ser el ministro del Interior"

Deportes

Alianza Lima venció a Sport Boys en Matute, pero hinchas exigen la salida de Pablo Guede

Nolberto Solano asegura que terminó el ciclo de Paolo Guerrero y Christian Cueva en la selección peruana: "Por algo juega en Juan Pablo II"

Mr Peet fue operado de urgencia y quedó fuera de la narración del Alianza Lima contra Sport Boys