Cargando...
Opinión

Nuestros muertos

Nos cuidamos a nosotros mismos, cuando lo hacemos, y quizás por eso tenemos poca atención disponible para los fallecidos, más allá de los seres más queridos o cercanos.

mirko lauer2
mirko lauer2

A pesar de las fotos de personas agonizantes, cadáveres amortajados o abandonados, o ataúdes sin deudos a la vista, inevitablemente las víctimas del virus se vuelven cada vez más una cifra que insensibiliza. Que el número aumente día a día pone a prueba toda compasión por el conjunto. También nos entumecen las comparaciones con las grandes cifras de fuera.

A la vez el Perú es desde siempre un país con muchísimos fallecidos que en mejores condiciones socioeconómicas se hubieran podido salvar. Por lo tanto no es solo el asunto del número, sino su circunstancia. El peligro de contagio hoy aísla a los fallecidos en sus horas finales, físicamente y, cómo no, también psicológicamente.

Nos cuidamos a nosotros mismos, cuando lo hacemos, y quizás por eso tenemos poca atención disponible para los fallecidos, más allá de los seres más queridos o cercanos. Tampoco está claro cómo se expresaría una mayor atención respecto de lo irremediable. Acaso lo más razonable es preocuparnos de que el número de víctimas no siga creciendo.

En muchos casos la indiferencia ha dado paso al fatalismo, es decir la idea de que simplemente existen muertes virales que son inevitables. Los corazones más endurecidos llegan a postular, aunque rara vez lo dicen con todas sus letras, que ir contra esa inevitabilidad propicia una penuria económica que a la larga puede resultar mucho peor.

Esos argumentos (por ejemplo los del lamentable Jair Bolsonaro) están influyendo en varias políticas de Estado, a menudo en la forma de hacer la vista gorda frente a los muertos del futuro inmediato. Una de las ideas en esto es que si los muertos virales de ayer eran inevitables, también lo son los que se van a dar a partir de ahora. La idea es guadañar el voto de los vivos y los sanos.

Menos desalmada, pero a la postre igual de nociva, es la idea que la verdadera amenaza de muerte está en otro lugar, y no donde estamos parados. Esto es lo que multiplica a los ciudadanos desaprensivos (no confundir con los necesitados), que sin desearlo producen a una parte de los muertos de mañana, una cifra que finalmente, Dios no lo quiera, los puede incluir a ellos mismos.

Lo más visto

Del voto desconfiado al voto estratégico, por Rosa María Palacios

LEER MÁS

Pedro Grández: ¿Está surgiendo el nuevo derecho a no ser manipulado?

LEER MÁS

Cayó el dictador, por Rosa María Palacios

LEER MÁS

Un territorio ocupado es un cuerpo ocupado, por Las Tejedoras

LEER MÁS

Ofertas

Lo Más Reciente

Opinión

El mundo está cambiando, y cambiará más, por Javier Herrera

No hay nada nuevo bajo el Sol en Caracas, por Nicolás Vargas

¿Los Vizcarra pueden hacer la diferencia?, por Mirko Lauer

Estados Unidos

Elecciones en Nueva York 2025: Zohran Mamdani gana la alcaldía y triunfo le da un fuerte golpe a la era Trump

El 11S el atentado terrorista con más víctimas de la historia: alrededor de 3.000 afectados y cuestionó la seguridad global

Estos son los 5 mejores destinos del mundo para hacer trekking: están en Estados Unidos, España y Perú

Política

Sigrid Bazán anuncia moción de censura contra Jerí: ¿cuántos votos se necesitan para que caiga su Gobierno?

Fernando Rospigliosi minimiza responsabilidad de José Jerí y rechaza vacancia: "Debe recapacitar"

Lucía Nuñovero: “El presidente Jeri sale de una clase política ambivalente, que coquetea con grandes intereses criminales y los favorece”

Deportes

Real Madrid vs Mónaco EN VIVO: ¿a qué hora y en qué canal ver el partido por la fecha 7 de la Champions League?

Franco Navarro satisfecho con el trabajo de Pablo Guede pese a las 2 derrotas de Alianza Lima: "Ha sido una de las mejores pretemporadas"

Kylian Mbappé confronta a periodista y rechaza que hubo problemas con Xabi Alonso en Real Madrid: "¿De dónde sabes eso tú?"