HomenajeSe alzó contra la segregación racial e izó las banderas del feminismo con irreverencia. La Reina del Soul falleció a los 76 años, pero nos dejó un legado resumido en un hit: 'Respect'.,La muerte de Aretha Franklin, como otras muertes célebres, retó la creatividad de los portales de Internet. Perturbados por el posicionamiento, los medios de comunicación trozaron la vida del personaje en decenas de partes colocándole llamativos anzuelos: el día que hizo llorar a Obama, cuando reemplazó a Pavarotti, su fobia a los aviones. Desde luego, también recurrieron a esa fórmula gastada entre la grandilocuencia y la imposición: razones para admirarla, canciones imprescindibles que debes escuchar, momentos claves de su vida que debes conocer. La técnica del resumen llevada al límite: 76 años en seis canciones, quince fotos y diez frases. Y no. Cuando una voz torrencial como la de Aretha Franklin, libertina desde los claustros, produce quiebres en la estructura social, cuando una garganta expulsa con determinación lo que otras callaron por vergüenza, cuando asume, indubitable e insumisa, el llamado de su época, no, no es suficiente. Convencidos de ello, el viernes, un día después de su partida, la NASA bautizó con el nombre de la Reina del Soul al asteroide 249516, de 4 kilómetros de diámetro, descubierto en el 2010. Un homenaje sideral para la primera mujer en ingresar al Salón de la Fama (en 1987, un año antes que los Beatles). Los números, inobjetables, se apilaron también, rindiéndole tributo: 18 Grammy, 44 nominaciones, 75 millones de discos vendidos, 112 singles en la lista de los más vendidos de los Premios Billboard. Los reconocimientos, en cartón y metal, también se sumaron: medalla de la libertad (2005), medalla nacional de las artes (1999), la mejor cantante de todos los tiempos, según la revista Rolling Stone (2008), tesoro natural por el estado de Michigan, y así. Una figura así de inmensa puede comprenderse, a veces, a partir de un episodio. Una alteración leve, pero significativa en el tiempo. Escrita y grabada por Otis Redding en 1965, Respect fue ideada como un lamento machista. Una canción sencillamente machirula: un hombre se queja porque su pareja no lo atiende como se merece, porque es él, como en la época de las cavernas, el proveedor de todo lo indispensable para la familia. Dos años después, tras dejar Columbia Records y firmar por el sello Atlantic, la hija de un predicador que maltrataba a su madre, una cantante de góspel, relanzó el tema. Un par de variaciones cambiaron radicalmente el tono: ahora era la mujer quien exigía respeto. Un respeto ambiguamente sexual: Sock it to me (dámelo). Un manifiesto de una lucha feminista, por estos días más vigorosa y rabiosa que en aquellos días. Y que a su vez se erigió como un himno de los derechos civiles en medio de la opresión racial. En ese mismo álbum, I never loved a man the way, su obra suprema para la crítica, Aretha Franklin lanzó Do right woman, do right man, un hit irreverente basado en una discusión entre su pareja y mánager Ted White y uno de los músicos. Dicen que es un mundo de hombres / pero no puedes demostrarme eso / y mientras estemos juntos / muestra un poco de respeto por mí. / Si quieres una mujer que lo haga bien todo el tiempo, tienes que ser un hombre que lo haga bien todo el tiempo. ¡Bang! Directo al orgullo del macho alfa. En 1969, dos años después, la Reina se divorció de White. Madre de cuatro hijos (el primero lo tuvo a los doce años y el segundo a los catorce), guardó hermetismo hasta donde pudo respecto a su vida personal. "La dama de las penas misteriosas", dijo sobre ella su productor Jerry Vexler. "Uno reconoce una fuerza celestial en ella. Es un regalo de Dios. Es la razón por la cual las mujeres quieren cantar", escribió Mary J. Blige, otra diva del soul y el R&B. Whitney Houston y Beyoncé Knowles son solo un par de nombres de una lista enorme que trasciende a lo musical. Víctima de un cáncer al páncreas, Aretha, el jueves, se despidió en su casa de Detroit junto a los suyos. Respect (R.G.).