La intriga terminó: el último viernes se estrenó The Defenders, la nueva serie de Netflix, donde cuatro superhéroes deben aprender a convivir con sus demonios. Y, claro, derrotar al mal.,-Cuantos más vínculos tengas, más sencillo será destruirte. La frase de Alexandra, la misteriosa villana encarnada por Sigourney Weaver, en el primer capítulo, es profética: sin el retorcido placer de lanzar spoilers, el enemigo más letal de The Defenders, la miniserie más ambiciosa y reciente de Netflix, son ellos mismos. A diferencia de The Avengers, un pelotón alineado y sólido, la alianza de The Defenders es temporal. Nueva York, el epicentro del universo Marvel, tiembla en clara amenaza, y Jessica Jones, Luke Cage, Iron Fist y Daredevil acuden a su rescate sin otra salida que unir fuerzas. Los cuatro teasers, y el conteo regresivo comeuñas de Netflix que acabó a las cero horas del último viernes (en el Perú y varios países latinoamericanos se liberó recién a las 2 am) allanaron el lanzamiento de una saga que los críticos han etiquetado como un producto adulto. Cuerpos que vuelan, cuerpos indestructibles que las balas traspasan pero no perforan, puños de hierro, patadas ninja, explosiones. Los ingredientes son los mismos, aunque menos espectaculares, ciertamente, por tratarse de superhéroes urbanos, y fatídicamente humanos, muy humanos. El alcoholismo de Jessica Jones (Krysten Ritter), una investigadora que perdió a su familia en un accidente automovilístico; el catolicismo de Daredevil (Charlie Cox), un hombre vestido de demonio que además es abogado; el altruismo de Luke Cage (Mike Colter), un exconvicto fortachón; y el remordimiento de Iron Fist (Finn Jones), el hijo de un multimillonario, perdido por quince años, que no salvó a quienes lo criaron. “Parece más una reunión de alcohólicos anónimos que una serie de superhéroes”, bromeó Marcos Ramírez, uno de los guionistas, previo al estreno. Dramas personales desarrollados con amplitud en la serie de cada uno de estos superhéroes. En el 2015, Daredevil y Jessica Jones; en el 2016, Luke Cage; y en el verano de 2017, Iron Fist. Aunque las dos últimas cayeron en algunos vacíos, la expectativa no disminuyó: la comunidad friki sabía que seguiría una quinta producción de ocho capítulos. Netflix lo anunció en el 2013, hace poco más de cuatro años, cuando llegó a un acuerdo con Disney, a quien pertenece Marvel. Del cómic a Netflix El origen de The Defenders data de 1969 y, claro, no nació en la televisión por cable, fenómeno reciente, sino en el cómic. La trama era sencilla y repetitiva, aunque no para la época: unos alienígenas planeaban apoderarse de la Tierra. Enfrente, en la línea de defensa, un conjunto de superhéroes liderados por el Doctor Strange. Queda constancia en Sub-Mariner # 22, Doctor Strange #183 y The Incredible Hulk #126. A lo largo de los años, la historia fue mutando: Nighthawk cogió el liderazgo de The Defenders y se sumaron personajes como Valkiria y Hellcat. A propósito del estreno de Netflix ha aparecido una nueva colección con el guión de Brian Michael Bendis. A España y algunas partes de Europa el cómic llegará en octubre, según la editorial Panini. El gran superpoder -Iluminar la oscuridad. Llevar vida donde hay muerte. Se advierte, desde su solo nombre, llano y libre de apodos aterradores, que Alexandra es una villana atípica. El mal lo personifica una sesentona enferma a punto de morir. Una señorona sofisticada e inteligente con una moral compleja que cita a sus enemigos a un restaurante de comida china porque “es hora de hablar como adultos” mientras come galletas de la fortuna. Adultos solitarios, plagados de demonios y fantasmas, que deben aprender a trabajar en equipo para salvar a Nueva York, y el mundo. Las riñas, en el proceso, no faltan: el incandescente puñetazo de Iron Fist a Luke Cage que le remueve toda la mandíbula o las ironías entre Daredevil y Jessica Jones para saber quién es el más listo. Confiar en el otro. El gran superpoder. (R.G). Parece más una reunión de alcohólicos anónimos que una serie de superhéroes”. M. Ramírez, guionista.