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Cultural

2026: diez años sin Rodolfo Hinostroza

Hinostroza, reconocido como una de las voces más importantes de la poesía peruana, incursionó en diversos géneros, dejando una huella imborrable en la literatura. Su obra es estudiada y apreciada por nuevas generaciones.

Rodolfo Hinostroza. Foto: Difusión.
Rodolfo Hinostroza. Foto: Difusión.

2016 quedó como uno de los años más terribles para la literatura peruana contemporánea, puesto que en cuestión de meses nos dejaron escritores medulares de nuestra tradición, como Miguel Gutiérrez (1940 – 2016), Oswaldo Reynoso (1931 – 2016) y Rodolfo Hinostroza (1941 – 2016).

Reediciones, homenajes y conversatorios sobre el legado de estos tres grandes autores peruanos veremos en los próximos meses. En este 2026, se cumplen diez años de sus partidas.

Hablemos de Hinostroza

Sobre la obra literaria de Hinostroza, no hay mucho que decir, a menos que se tenga apego por la redundancia: es una de las voces más importantes de la tradición poética peruana. No podemos entender el curso de la misma sin su proyecto poético, tan estudiado y recorrido por las nuevas camadas de vates locales e hispanoamericanos. Lo que siempre llamó la atención fue su capacidad de despliegue. Hinostroza incursionó en más de un registro, como el narrativo, el ensayo y el poético. En cada uno de ellos dejó una marca, una resonancia.

Desde la publicación de su primer poemario, Consejero del Lobo (1964/editorial El Puente de Cuba), nuestro vate conoció lo que pocos: la consagración en vida. Tenía 23 años. Su proyecto no solo revelaba un descontento personal, sino igualmente el desconcierto generacional ante el avance de la dinámica de la Guerra Fría. Hay que señalar que Hinostroza estuvo en La Habana durante los días (del 14 al 28 de octubre de 1962) que duró la crisis de los misiles.

Aparte de la alta calidad de Consejero del Lobo y Contra Natura (poemario ganador del Premio Maldoror de Poesía en 1971), este par de poemarios no dejó satisfecho a muchos. Tengamos en cuenta que eran años signados por la efervescencia ideológica. Mientras muchos iban hacia la revolución, nuestro escritor iba hacia otro lado, mostrándose escéptico y crítico con la fiebre revolucionaria continental. A la fecha, lo dicho puede parecer un dato menor, pero no era así en esos años. La ideología era tan o más importante que el amor a la madre, sin exagerar.

¿Tienes un cigarrito?

En una noche de mayo del 2006, al finalizar un recital poético en la Alianza Francesa, y aprovechando que el poeta vagaba solo por el patio de la institución, me acerqué para saludarlo. Sin embargo, a menos de un metro de él, el poeta volteó y me preguntó, con su inconfundible voz, si le podía “regalar un cigarrito”. Ese fue el comienzo de una conversa que se extendió por casi una hora. Fue la única vez que conversé con él y con lo hablado me resultó más que suficiente para saber quién era.

Hablamos de sus cuentos y, muy en especial, de su novela Fata Morgana. En esa conversa, Hinostroza me contó el contexto personal en que la escribió. Para mí fue más que suficiente: Hinostroza no se guardaba nada y no era de los que apostaban por una imagen que anhelara quedar bien con todos. Una cosa era la actitud y otra muy distinta el alto nivel de su literatura. Eso me quedó clarísimo.

Hinostroza falleció el 1 de noviembre de 2016. Tenía 75 años. Es cierto que recordaremos más a Hinostroza como poeta. Pero en narrativa dejó el cuento “El benefactor”, quizá uno de los mejores relatos de la tradición narrativa hispanoamericana del siglo XX. Este cuento se ha convertido en la ideal puerta de entrada a su obra temáticamente poliédrica. En ella hay poesía, cuento, teatro, novela, gastronomía y astrología. La obra de Hinostroza, felizmente, no está inubicable. Pero hay un libro que sí merece ser rescatado: Aprendizaje de la limpieza (1978). Este es un aparato escritural, justificado por las sesiones de psicoanálisis que llevó el escritor. Este título tiene su leyenda. Algunos dicen que después de escribirlo nuestro autor perdió la magia, porque se había curado. Discutible. En 2005, Hinostroza publicó el poemario Memorial de Casa Grande y la rompió.

Relato breve. Los cuentos de Hinostroza se pueden encontrar en Cuentos (in)completos, publiación de Seix Barral.

 Publicación incómoda. Como cronista, Hinostroza dejó un libro que sacó roncha, aún en librerías: Pararrayos de dios (10 poetas peruanos).

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