León Trahtemberg: “No hay forma de escribir un libro si no hay ideología”
El conocido educador comenta los lineamientos puestos al debate por el gobierno para regular la disciplina en las escuelas. Sostiene que se debe garantizar la independencia y protección de los directores de colegios para tomar medidas extremas, como la expulsión de alumnos. Cuestiona además la idea de “limpiar de ideologías” los textos escolares, lanzada por la presidenta Fujimori, porque va contra la formación de pensamiento crítico.

Hablemos de los lineamientos que ha lanzado el gobierno para regular la disciplina en los colegios. Una primera reacción suya ha sido saludar esta iniciativa porque se restituye a los directores la capacidad de expulsar a los malos alumnos. Su preocupación, sin embargo, es que los directores no tengan la última palabra, sino que el ministerio revise su decisión.
Bueno, el asunto es el siguiente. Imagínate a un profesor de matemáticas al que le dicen: tú puedes trabajar con los alumnos, hacer tu programa, hacer tus clases, pero si el alumno está por repetir el año, tienes que consultar. Es decir, si confiamos en que el profesor va a hacer todo el proceso y si él llega a la conclusión de que el alumno no merece aprobar, entonces no aprueba. ¿Pero por qué dar la oportunidad a que venga alguien a decir, sabes qué, no estoy de acuerdo, puede ser que el alumno merezca una reconsideración? La analogía con el colegio es esa. El director sigue el reglamento, cumple todo el proceso que tiene que cumplir y al final llega a la conclusión de que un alumno no puede seguir en el colegio. Pero el hecho de que pueda venir alguien de afuera a decirte ¿Sabes qué?, tienes que revisar tu decisión porque no estoy de acuerdo, le quita al director la posibilidad de usar realmente la expulsión como la medida extrema que se requiere cuando ha cumplido con todos los pasos previos. Ahora, hay que tomar en cuenta que las expulsiones corresponden a menos del 1% de los casos de indisciplina.
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Ahora, ¿no le hace un poco de ruido que este reglamento se aplique directamente en los colegios públicos, pero se deje la puerta abierta para que los colegios privados se adecúen a él?
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Bueno, en realidad deberían adecuarse todos. En general, a mí nunca me ha gustado esta diferenciación entre públicos y privados. Inclusive cuando presentan los resultados de las pruebas censales ponen los públicos por un lado y los privados por otro, como si fueran dos mundos distintos. Es un mismo ministerio para todos. El hecho de que el propietario de un colegio sea el Estado, en los públicos, o haya promotores en un privado no quiere decir que la acción rectora del Estado no deba ser igual para todos. Y entonces, yo creería que tiene que haber una capacidad de cada colegio de precisar los reglamentos a partir de las grandes generalidades que plantea el Ministerio de Educación. ¿Por qué no podría un colegio público adecuar, por ejemplo, su código de vestimenta, sus reglas de convivencia, su horario escolar y cosas por el estilo según las realidades de su propio contexto? Igual que lo hace un privado.
Además, que son los que conocen su propia realidad.
Claro. Y por eso es que me llamó la atención que, por ejemplo, se diga que el Estado define la presentación personal para los públicos, pero los privados que se definan por sí mismos. Cuando en realidad el concepto debería ser que cada colegio, cada comunidad educativa tiene que resolver cuál es el código de vestimenta o de presentación personal que es pertinente y adecuado para su realidad.
Además, que se abre la puerta una diferenciación innecesaria, que se vería en las calles. O sea, niños de escuelas públicas con el pelo recortado, y los chicos de colegios privados, de acuerdo a lo que decida su dirección.
Sí, mira, uno tiene que saber qué batallas va a pelear. Si yo voy a desgastar a los profesores en medirle el pelo a los alumnos, ver el tamaño de la falda, revisarle todos los días el maquillaje, encima tienen que ser los custodios del celular, ¿en qué momento se van a concentrar en perfeccionar su trabajo pedagógico? Entonces, yo tengo que plantear qué es lo central y qué es lo periférico. Y esta concepción de que si yo establezco reglas de conducta muy estrictas voy a lograr que el alumno sea autorregulado, disciplinado y todo lo demás, desde mi punto de vista es equivocada. Porque de hecho está evidenciado que no resuelve los problemas, no mejora la convivencia, genera más bien molestia de los alumnos, temor frente al castigo, una especie de desborde cuando nadie los está mirando. ¿Qué autorregulación se consigue con eso?
Ahora, hablando de ese tema, ¿qué sintió cuando la presidenta, durante la presentación de estos reglamentos, le puso más énfasis al tema del maquillaje, al recorte del pelo?
Yo lo sentí un poco contradictorio. Primero porque es la oportunidad de permitir que los alumnos participen con sus opiniones en la construcción de las reglas de convivencia de su centro educativo.
Pero no se ha sentido eso. Se ha sentido como una imposición.
Por eso yo decía que se ha perdido esa oportunidad de decir: miren, respecto a la vestimenta, la presentación personal, los colegios van a resolver, conversando con los alumnos, con los padres y demás, cuál es la fórmula que les parece la más pertinente, reconociendo que un colegio no es una playa, no es una discoteca, no es una plaza pública, no es un mercado, el colegio es un centro formal que tiene ciertas reglas, pero defínanla entre ustedes. En lugar de apostar por la autonomía, confiar en el criterio de cada comunidad educativa de plantearse ciertas normas de convivencia, se les quiere imponer desde una perspectiva muy particular, porque obviamente la perspectiva de la presidenta Fujimori y del ministro Chang es una perspectiva particular, bastante conductista, sobre cómo hay que organizar la vida interna de un colegio.
Claro, además, en la exposición de la presidenta lo que llamó la atención es que pusieron un poco de su propia cosecha, porque el tema del pelo recortado no está dentro del texto que han presentado.
No está. Ninguna de esas normas de presentación personal está en los lineamientos. Eso fue parte de un intento de explicación de lo que decían los lineamientos, pero los lineamientos no hablan de eso, por lo menos no los que presentó el ministro Chang. Pero yo creo que aquí hay un tema con tener claridad respecto a cómo uno reconoce que la escuela, sea pública o privada, es el espacio en el que se encuentran los diferentes. Una cosa es la casa, que es un espacio privado, donde, por ejemplo, si los padres son católicos, quieren educar a sus hijos dentro de la doctrina católica. Si los padres son musulmanes, lo mismo. En la escuela se encuentran los diversos. Entonces, yo no puedo establecer las normas que yo aplicaría en mi casa, en el espacio público. En el espacio público yo tengo que decir qué cosa es lo inclusivo, qué cosa es lo que respeta la diversidad.
Ahora, se ha hecho también la clasificación de las faltas en las escuelas, son leves, graves, pero al hacer la redacción hay cosas que llaman la atención. Por ejemplo, cuando un estudiante falta tres veces sin ninguna justificación, es grave, pero a la vez es grave vender sustancias prohibidas. No parece que sean equivalentes ambas situaciones.
No lo son. Yo creo que en general establecer una aritmética de faltas para que automáticamente definan una sanción, atenta contra el criterio de quienes atienden las faltas. Es decir, ¿por qué la suspensión tiene que ser a los tres días? Puede ser a los dos días, a los cinco. Puede ser que a un chico se le diga: Mira, anda 15 días a tu casa, vas a revisar tu actitud, vas a revisar tu conducta, vas a conversar con tus padres, van a definir si quieres estar en este colegio, estas son las reglas. Es decir, esta parte de poner numeritos para definir la gravedad de una norma, es la que me parece que otra vez le quita la confianza a los colegios para que decidan si lo que ha ocurrido es relevante, leve o grave. ¿Y qué pasa si un alumno trae una sustancia prohibida? Tengo que tener la posibilidad de actuar de inmediato, pero para eso debo tener protección. En la normativa anterior yo no podía, por ejemplo, pedirle que abra su mochila, su casillero, etc. Había que llamar a los padres, porque se estaban atropellando los derechos de privacidad, de intimidad, o los estabas ofendiendo. Pero en realidad tú estás tomando medidas preventivas y tienes que tener un respaldo, una protección que te diga que si el equipo de convivencia ha considerado que es importante chequear el contenido de las mochilas, adelante. Y no es posible que eso sea motivo de que te acusen de abuso de autoridad.
¿Y eso sí se ha corregido en esta propuesta?
Es que esto es una propuesta, yo no he visto el reglamento. Pero daría la impresión que quieren ir en esa línea.
¿Cómo interpreta el anuncio de la presidenta de que van a limpiar de ideologías los textos escolares? Mucha gente no entiende a qué se refiere.
Yo personalmente tampoco entiendo bien. Yo creo que lo que están diciendo en el fondo, usando esos términos, es que hay dos cosas que les preocupan. Uno, cómo se maneja el tema del terrorismo y la participación de las fuerzas armadas y cómo se llama a esos hechos: conflicto interno, guerra contra el terrorismo, etc. Y en el tema de género, les preocupa lo que llaman ideología de género versus lo que se plantea taxativamente: que sólo hay hombre, mujer y matrimonio y el resto es anormal o no existe, o no debería tener un lugar en la escuela o lo que fuera. Ahora, no hay forma de escribir un libro si no hay ideología. Por ejemplo, economía. El autor va a transmitir su preferencia por una economía liberal o una economía planificada o estatizada, y cuál es la verdad aséptica, cuál es la verdad pura que permite que uno limpie la ideología para que uno aprenda economía o uno lea un texto de economía, o en literatura o en historia. Otro ejemplo, vamos a decir que tenemos que estudiar el conflicto de la Guerra del Pacífico. Uno agarra los mismos hechos. Los libros de Perú dicen una cosa, los libros de Chile dicen otra cosa. Cuál es la verdad aséptica, pura, científicamente demostrada. Todo depende de quién es el autor, cómo interpreta, cómo plantea sus puntos de vista y todo lo demás.
De hecho, que la presidenta proponga limpiar ideologías de los textos ya es un hecho ideológico.
Claro. Desde su ideología y su visión de cómo es la disciplina o cómo es el pensamiento del adolescente o del niño, plantea que hay que quitar de los libros todo aquello que se opone a esa, vamos a llamarle verdad oficial o lo que fuera. Pero también eso es contradictorio, ¿por qué? Porque si queremos que haya pensamiento crítico, uno tiene que confrontarse con aquellas cosas que de alguna manera explican un problema que puede ser polémico, pero si yo quiero pensamiento crítico tengo que crear la oportunidad para confrontar puntos de vista y por eso es que en los colegios modernos lo que se hace es utilizar distintas fuentes cuando uno trata un problema determinado: qué dice la derecha, qué dice la izquierda, qué dicen los conservadores, qué dicen los progresistas, qué dicen los liberales. Es decir, uno confronta fuentes diversas y entonces el alumno de verdad desarrolla su pensamiento crítico.













































