
En los últimos tiempos, se viene repitiendo cual mantra que “se debe eliminar la ideología de género porque quiere acabar con los valores de la familia tradicional e incitar a los niños a que tengan relaciones sexuales” y, con esa excusa, se aprueban leyes que eliminan la educación sexual integral, que prohiben el uso del término “género” en cualquier política pública y que incluso disponen que los documentos públicos utilicen los términos siempre en masculino, por ejemplo, “trabajadores” en vez de distinguir cuando se habla de “trabajadores y trabajadoras”.
Sin embargo, nada de esto es casual. En un interesante estudio de Fanny Munoz y Vanessa Laura, se cuenta cómo la creación del término “ideología de género” fue una reacción de los sectores conservadores ante el avance del feminismo y los estudios de género que cuestionaban la desigualdad y subordinación de las mujeres.
En un artículo pasado, hablaba de la revolución del género, explicando que este enfoque permite cuestionar roles y estereotipos que han sido asignados a las personas desde su nacimiento, que están a la base de la desigualdad y que fueron recogidos en la ley. Por ejemplo, en el Código Civil de 1936 se establecía que sin el consentimiento del marido la mujer no podía ejercer su profesión o trabajar fuera de la casa y en el ámbito penal hasta 1997 si un violador sexual se casaba con su víctima, no iba a la cárcel. Los cambios que hoy celebramos cuestionan el rol tradicional de las mujeres que les impedían participar en la vida pública, librarse de un matrimonio con violencia, ir a la universidad y construir su propia vida. Es esa autonomía la que se quiere eliminar con discursos falsos que en realidad corresponden a una estrategia pensada desde lo cultural y lo político.
Por ello, les invito a informarse, a construir sus propias reflexiones y a no dejarse manipular por discursos creados para asustar a las personas, pero que en el fondo buscan volver al pasado donde la subordinación femenina era la regla.

La misión del MESECVI de la OEA destaca el aislamiento de Condorcanqui y la falta de acceso regular a servicios judiciales y de salud que agravan la situación de las víctimas.

Desde el 4 de septiembre, una delegación de la OEA visita Condorcanqui para evaluar la violencia sexual que enfrentan niñas y adolescentes en la región.

La autora invita al Senado a revisar su posición sobre el control de convencionalidad, y destaca su importancia para el respeto a los derechos humanos en el país.

"Hoy numerosos jueces y juezas ponen su carrera en riesgo para cumplir con su rol, en un acto de dignidad y decencia encomiable, algo difícil de comprender para quienes, hace tiempo, decidieron subordinar los principios a sus intereses y acomodos políticos"

Los cambios que hoy celebramos cuestionan el rol tradicional de las mujeres que les impedían participar en la vida pública, librarse de un matrimonio con violencia, ir a la universidad y construir su propia vida.