Abogada. Excomisionada de la CIDH
Como se esperaba, las voces del autoritarismo reaparecen para atacar al Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM), con el mismo argumento: defiende a los terroristas y ataca a las Fuerzas Armadas y Policiales que los combatieron. Esto lo dice y repite, incluso gente que admite nunca haber ido.
Quienes nos dedicamos a la docencia sabemos que cualquier investigación académica se inicia con una hipótesis, es decir, una idea que, luego de una labor de recolección de fuentes y de análisis serio, podremos comprobar o descartar. Con el LUM pasa lo mismo: cada cual puede tener su hipótesis, pero, si no investigamos, no sabremos si lo que nos dicen es cierto.
El recorrido inicia con una foto sobre la quema de ánforas electorales en Chuschi en 1980, con la que Sendero Luminoso (SL) inició la violencia. Se muestran las actividades de su líder en la Universidad de Huamanga, así como una carta de la comunidad de Uchuraccay pidiendo ayuda por los ataques senderistas. También hay una foto impresionante de unos estudiantes velando en un aula a su compañero Luis Sulca, asesinado por SL en 1986 en Vilcashuamán por considerarlo un traidor.
Pero quizás la parte más conmovedora es la sala con los videos de las víctimas. El excanciller García Belaúnde narra el caso de su padre, Domingo García Rada, quien sobrevivió a un atentado de SL en 1985, cuando presidía el JNE. También está Georgina Gamboa, que cuenta cómo fue violada por varios soldados en 1980, cuando era una adolescente en Vilcashuamán, y quedó embarazada a los 17 años.
Por ello, el LUM no tiene un guion parcializado, sino que hace el esfuerzo de mostrar todas las dimensiones de la violencia, las heridas abiertas y el impacto en nuestras vidas, lo cual nunca será una tarea fácil.
Pero no me tienen que creer. Visiten el LUM de manera presencial o virtual (https://lum.cultura.pe/visita360) con su propia hipótesis, pero, sobre todo, con la convicción de que el Perú no se puede arriesgar a que el olvido forzado venza a la memoria pendiente.