Abogada. Excomisionada de la CIDH

#Haymujeres, por Julissa Mantilla

La ausencia de mujeres en paneles sobre desigualdad resalta una naturalización del desinterés, incluso en temas de discriminación, donde predominan los hombres en la representación.

Cuando a Ruth Bader Ginsburg, jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos, le preguntaron en qué momento habría suficientes mujeres en el tribunal, ella respondió: “Cuando haya nueve”. Cuando se le cuestionó que pretendiera que la Corte estuviera compuesta solo por mujeres, ella respondió que nunca se había objetado que todos los jueces fueran hombres.

Recordé esta historia al revisar eventos públicos en los que se verifica la participación exclusiva de hombres, ya que las mujeres casi no aparecen o solo tienen el rol de moderadoras. Incluso, en actividades sobre discriminación contra las mujeres, los afiches y paneles son mayoritariamente masculinos, sin que a los organizadores les haya llamado la atención la paradoja.

Esta naturalización de la ausencia de las mujeres no es casual, sobre todo cuando la tendencia mundial es la negación de nuestra autonomía, con la búsqueda de retrocesos hacia pasados que se construyeron sobre la desigualdad. “Antes los matrimonios duraban más”, dicen por allí, y me pregunto si esa duración se construía sobre el aguante de las mujeres, sobre todo si recordamos que hasta 1984 el Código Civil establecía que el marido dirigía la sociedad conyugal y que la mujer debía al marido “ayuda y consejo para la prosperidad común” y que tenía “el derecho y el deber de atender personalmente el hogar”.

En el 2016, cuando estalló la movilización de Ni Una Menos, además de los testimonios de las mujeres, las redes se llenaron de mensajes en los que muchos hombres hablaban de deconstrucción, acciones efectivas y masculinidades nuevas. ¿Dónde están los aliados de entonces?, me pregunto, sobre todo los que prometían no volver a organizar eventos sin mujeres ni participar en aquellos que no las incluyeran.

En momentos en los que quienes añoran el pasado de desigualdad legislan en contra de nuestros derechos, dejar de lado la voz de las mujeres contribuye a reforzar estereotipos y retrocesos. No hay excusas para esto porque #Haymujeres, no lo olviden.