Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...
¿Qué se pierde al abandonar la carrera electoral a destiempo y qué se gana? Los que se van antes del final quizás piensan que están reduciendo su imagen de perdedores. Llevándose un trocito de su imagen política a casa. Acaso piensan también que esa partida extemporánea va a ser vista como una forma de protesta ante el desorden de los comicios. Se ven en una modalidad de tarea cumplida.
Pero el electorado está viendo a ambos –en este caso Ricardo Belmont y Carlos Álvarez– como simples desertores, convencidos de que suspender la participación antes de los resultados finales es una manera de no perder. Si uno considera todo lo que cuesta llevar a la ciudadanía hasta las ánforas, hay en el abandono un fuerte elemento de desperdicio de dinero público.
Además, en los dos casos que mencionamos el paso por la campaña ha sido ingrato, con miles de trapitos sacados a la luz pública, que algo han influido en su performance. Dejar eso atrás tiene que haber sido a la vez un alivio y una venganza contra sus memoriosos críticos. Pero con ese pellejo tan delgado no podrían haber elecciones, y por tanto tampoco políticos, en ninguna parte.
A raíz de lo sucedido algunos han propuesto que los candidatos pongan en manos del JNE una suerte de garantía financiera, que perderían si no se mantienen hasta la línea de llegada. Ha salido a la luz un pago para candidatear al Congreso en Japón, de unos US$200.000. A eso hay que sumarle el costo de la campaña misma.
La garantía podría tener una fecha de vencimiento, que implica cuán temprano se advierte que una candidatura no va a ninguna parte. Algunos dejan la fiesta tan temprano que casi no se advierte su partida. Son los que se van tarde, y con buena performance, los que se prestan al escándalo, e incluso a mucha suspicacia.
No descartemos que los abandonos de la carrera sean porque los financiadores les han transmitido su negativa a seguir bancando la empresa. Nótese que los candidatos ricos –José Luna, César Acuña– no tienen problema en mantenerse dentro casi hasta el final. ¿Esperaban pasar a la segunda vuelta? ¿Por qué no? Siempre hay un elemento de timba. Pero la ruleta nunca se detiene a medio camino.

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).