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Hungría: cayó la extrema derecha, por Mirko Lauer

La derrota de Víctor Orbán en Hungría, tras 16 años en el poder, marca un cambio político significativo en la Unión Europea. Su caída frena el avance de la extrema derecha y el expansionismo ruso.

La caída de Víctor Orbán luego de 16 años en el poder de Hungría es un importante cambio político, y hasta geopolítico, en la Unión Europea. Así se frena el avance de una extrema derecha cuyo propósito es desarticular la UE, y ponerla en manos del expansionismo ruso y de la voracidad de los EEUU. Cierta prensa lo llama populismo, aunque en otros países la palabra al uso es fascismo.

    Orbán ha encarnado la vieja alianza entre Donald Trump y Vladimir Putin. No por gusto el republicano alentó su campaña: “Salgan a votar por Orbán. Es un verdadero amigo, un luchador, un ganador, y tiene todo mi apoyo para la reelección como primer ministro de Hungría. Nunca decepcionará a su gente. Estoy con él hasta el final”.

    Quien lo derrotó es Péter Magyar, un político mucho más joven, que viene de las filas del partido de Orbán, pero es un liberal conservador sin tentaciones rusas, que desea mantener a Hungría en la UE y en el lado occidental de las cosas. Su aproximación a Moscú es pragmática, y ve su triunfo como el de una Hungría liberada de lo que llama el orbanismo.

    Sobre el avance de la extrema derecha hay varias ideas. Lo que ofrece la IA en Chrome es que crece por “una convergencia de inseguridad económica, ansiedad cultural frente a la inmigración, y desconfianza frente a las élites políticas”. Para otros se debe a un difundido fracaso de aquello llamado lo izquierdista, con sus limitados ingresos y libertades.

    A la postre el freno a los Orbáns de la UE (como Marine LePen en Francia) va a depender de la capacidad del gobierno colectivo en Bruselas para recrear una fuerza europea capaz de mantener a raya avances de Rusia y de los EEUU. No todos los gobiernos de la UE comparten esa perspectiva. Algunos practican un nacionalismo al que la actual unidad europea le incomoda más que el pasado soviético.

    Para Trump es una derrota personal. Venía lanzando al triunfo a políticos reaccionarios, uno tras otro por el mundo entero, mientras llevaba adelante su juego anti-europeo. Con lo que ha sucedido en Budapest Trump confirma su papel de persona no grata en el viejo continente. Pues es, como se decía en la URSS, un elemento de doble faz.

    

Mirko Lauer

Observador

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).