
La última década ha sido muy difícil para la imagen del Perú a nivel internacional. Un país ingobernable que ha tenido ocho presidentes en dos periodos de gobierno no genera confianza en el exterior. Esto no solo ha limitado la capacidad del Perú para alcanzar sus intereses, sino también desincentiva a otros países a establecer vínculos con nuestro país. Además, un sistema político que ha posibilitado que el Congreso asuma más poder que el Ejecutivo, impidiendo que el gobierno cumpla su tarea, tampoco es percibido desde el exterior en forma positiva.
Esta situación es responsabilidad de diferentes actores políticos, empeorando a partir del año 2021. La llegada al poder de un presidente mediocre que terminó intentando un golpe de Estado, asediado por un Congreso mafioso y poco democrático que buscó desde un inicio que el gobierno deje el poder, afectaron la imagen del país.
Lamentablemente, la situación durante el gobierno de Dina Boluarte no mejoró. Durante su mandato, según el Democratic Index de The Economist, la democracia en el país siguió deteriorándose. Asimismo, las acusaciones en materia de Derechos Humanos por los asesinatos durante las protestas generaron una crítica internacional muy difícil para el Perú. Organizaciones internacionales como las Naciones Unidas, ONG, diferentes países y la prensa internacional lideraron estos cuestionamientos.
Si bien la organización de APEC 2024 pareció mostrar un Perú con vínculos internacionales sólidos, fue solo un espejismo. Al Perú le ha costado mucho construir su relacionamiento internacional, mostrándose en más de una ocasión, por lo menos a nivel regional, como un país bastante aislado.
Este no es un tema menor, no solo es relevante para fines de nuestra política exterior, sino también en materia económica. Aunque la economía posee su propia dinámica, es razonable que un inversionista extranjero interesado en el Perú postergue sus decisiones ante la incertidumbre generada por los cambios políticos y el caos que esta situación puede acarrear.
Por ello, es importante lo que va a suceder en la próxima elección. El gobierno que tome posición en julio de este año tiene la difícil tarea de recuperar la imagen del país. Al igual que ocurrió en 1990, tras la debacle económica, y en el año 2000, luego del autoritarismo y la corrupción del gobierno de Alberto Fujimori, el nuevo gobierno peruano tendrá la difícil tarea de recuperar la confianza de la comunidad internacional. La defensa de la democracia y los derechos humanos, y su compromiso con la lucha contra la corrupción y el desarrollo del país, resultan pilares fundamentales para dicho objetivo.

Las empresas transnacionales lideran la dinámica económica global, desplazando a los Estados en poder e influencia. Este cambio plantea interrogantes sobre su independencia.

"Su prioridad no estaba en defender la democracia o los derechos humanos en el país caribeño, sino en evitar que China acceda a un importante recurso energético"

"Una elección siempre genera diferencias que expresan cierta fractura, pero lo que estamos viendo en los últimos tiempos es cómo los extremos comienzan a ganar el espacio político que el centro comienza a dejar"

"Mientras la izquierda siga en el poder en México y Brasil, no se puede hablar de un giro a la derecha, más aún cuando es muy probable que en pocos años el péndulo latinoamericano traiga de regreso a gobiernos de izquierda en la región"

"Considerando el regreso de la Doctrina Monroe con el “Corolario Trump”, es claro que el “Escudo de las Américas” también puede ser utilizado como una coalición contra la influencia china en América Latina"