Profesor Principal y coordinador del Grupo de Investigación sobre Política Exterior Peruana de la PUCP. Doctor en Ciencia Política y...

Zanjas que no resuelven: entre la seguridad y la realidad, por Oscar Vidarte

La migración irregular en la frontera sur de EE. UU. plantea cuestionamientos sobre la eficacia de medidas como zanjas y muros, que dificultan la situación de los migrantes.

¿Realmente alguien puede creer que una zanja y un muro pueden frenar la migración irregular? Estados Unidos, una potencia mundial, no puede evitar la migración irregular en su frontera sur. Lo que sí consiguen estas medidas es volverla más difícil y, sobre todo, más peligrosa para el migrante.

En el caso chileno, a diferencia del periodo 2017-2021, la migración venezolana se ha reducido. Y las perspectivas frente a lo que viene sucediendo con el acercamiento entre Venezuela y Estados Unidos no parecen generar presiones de una mayor migración hacia otros países. En este contexto, ¿construir una zanja es realmente necesario?

Lamentablemente, esta política parece entender la migración como un problema de seguridad y no como un tema humanitario que priorice al ser humano y sus derechos. No importa que se trate de personas que escapan de la pobreza y la violencia, simplemente debe evitarse. Cierto es que deben existir controles para impedir que delincuentes extranjeros puedan ingresar a nuestros países, pero no son la mayoría.

Hace unos días, al igual que Chile, el Gobierno Regional de Tacna también comenzó a construir una zanja en la frontera, aunque por motivos distintos, una “casualidad”. En cualquier caso, como vimos hace unos meses, la migración venezolana puede también buscar salir de Chile. ¿Qué va a hacer el Perú al respecto? ¿Volverá a cerrar su frontera, dejando a los migrantes como un problema de Chile y expuestos a difíciles condiciones? Irónicamente, la zanja no solo busca impedir el ingreso irregular, sino que también puede dificultar la salida y el eventual retorno de los migrantes a su país.

Entonces, ¿qué motiva una respuesta tan poco eficiente y que no aborda el verdadero problema que existe detrás de la migración? Responde a una narrativa promovida por sectores de una derecha conservadora, de tintes xenófobos, que viene fortaleciéndose en América Latina y cuya legitimidad se construye a partir de presentar la migración irregular extranjera como una amenaza.

Cualquier política que busque forzar la salida de los migrantes irregulares —una idea que incluso apareció en el último debate presidencial peruano— resulta difícil. Debe ser resultado de la cooperación entre los países implicados (incluida Venezuela). Problemas regionales demandan respuestas coordinadas. Pero también es costosa. Un corredor humanitario o la expulsión masiva tiene un alto costo logístico y financiero. Mucho más barato es tratar de integrar a la población migrante. La experiencia comparada nos dice que pueden ser un gran aporte para el desarrollo de nuestros países.

 

 

 

 

Oscar Vidarte Arévalo

Enfoque global

Profesor Principal y coordinador del Grupo de Investigación sobre Política Exterior Peruana de la PUCP. Doctor en Ciencia Política y Gobierno por la PUCP y Magíster en Relaciones Internacionales por la Pontificia Universidad Javeriana (Colombia). Cuenta con estudios de postgrado en Seguridad Internacional por la Universidad de Delaware (Estados Unidos). Sus últimos libros han sido “Perú, Bolivia y Chile en el siglo XXI. Hacia un enfoque trinacional de política exterior” (2023) y "La guerra en Ucrania. Consideraciones políticas, económicas e históricas en un orden internacional en transición” (2024).