
¿Realmente alguien puede creer que una zanja y un muro pueden frenar la migración irregular? Estados Unidos, una potencia mundial, no puede evitar la migración irregular en su frontera sur. Lo que sí consiguen estas medidas es volverla más difícil y, sobre todo, más peligrosa para el migrante.
En el caso chileno, a diferencia del periodo 2017-2021, la migración venezolana se ha reducido. Y las perspectivas frente a lo que viene sucediendo con el acercamiento entre Venezuela y Estados Unidos no parecen generar presiones de una mayor migración hacia otros países. En este contexto, ¿construir una zanja es realmente necesario?
Lamentablemente, esta política parece entender la migración como un problema de seguridad y no como un tema humanitario que priorice al ser humano y sus derechos. No importa que se trate de personas que escapan de la pobreza y la violencia, simplemente debe evitarse. Cierto es que deben existir controles para impedir que delincuentes extranjeros puedan ingresar a nuestros países, pero no son la mayoría.
Hace unos días, al igual que Chile, el Gobierno Regional de Tacna también comenzó a construir una zanja en la frontera, aunque por motivos distintos, una “casualidad”. En cualquier caso, como vimos hace unos meses, la migración venezolana puede también buscar salir de Chile. ¿Qué va a hacer el Perú al respecto? ¿Volverá a cerrar su frontera, dejando a los migrantes como un problema de Chile y expuestos a difíciles condiciones? Irónicamente, la zanja no solo busca impedir el ingreso irregular, sino que también puede dificultar la salida y el eventual retorno de los migrantes a su país.
Entonces, ¿qué motiva una respuesta tan poco eficiente y que no aborda el verdadero problema que existe detrás de la migración? Responde a una narrativa promovida por sectores de una derecha conservadora, de tintes xenófobos, que viene fortaleciéndose en América Latina y cuya legitimidad se construye a partir de presentar la migración irregular extranjera como una amenaza.
Cualquier política que busque forzar la salida de los migrantes irregulares —una idea que incluso apareció en el último debate presidencial peruano— resulta difícil. Debe ser resultado de la cooperación entre los países implicados (incluida Venezuela). Problemas regionales demandan respuestas coordinadas. Pero también es costosa. Un corredor humanitario o la expulsión masiva tiene un alto costo logístico y financiero. Mucho más barato es tratar de integrar a la población migrante. La experiencia comparada nos dice que pueden ser un gran aporte para el desarrollo de nuestros países.

Las empresas transnacionales lideran la dinámica económica global, desplazando a los Estados en poder e influencia. Este cambio plantea interrogantes sobre su independencia.

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"Una elección siempre genera diferencias que expresan cierta fractura, pero lo que estamos viendo en los últimos tiempos es cómo los extremos comienzan a ganar el espacio político que el centro comienza a dejar"

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