Columnista invitado. Autor de contenidos y de las últimas noticias del diario La República. Experiencia como redactor en varias temáticas y secciones sobre noticias de hoy en Perú y el mundo.

Un modelo singular de gestión para la educación pública, por Ernesto Cavassa, S.J.

A lo largo de seis décadas, la organización ha logrado reconocimiento social por suenfoque meritocrático, y ha generado un impacto positivo en las comunidades donde opera. ¿Es hora de expandir su labor?

*Director General de Fe y Alegría.

Nuestro Movimiento cumple 60 años. El corazón inclusivo (con una niña y dos niños dentro) está de fiesta. El año 1966 comenzó su primera semana de clases con cinco nuevos colegios, entre arenas y esteras, en los márgenes de Lima: los Fe y Alegría 1 y 2 en San Martín de Porres, el Fe y Alegría 3 en San Juan de Miraflores y los Fe y Alegría 4 y 5 en San Juan de Lurigancho. Como la realidad lo mostraba en ese entonces, Fe y Alegría comienza donde termina el asfalto. Pero ahora, 60 años después, cuando el asfalto parece haber llegado a muchas partes del país, ¿sigue teniendo vigencia este modelo? Más aún, ¿en qué consiste el modelo?

Se trata de una asociación civil que gestiona instituciones educativas públicas, amparada por la ley y respaldada por sucesivos convenios entre Fe y Alegría y las diferentes instancias del Estado, especialmente del sector educación. La originalidad del modelo está en la Ley General de Educación, en el artículo 71, que reconoce tres modelos de gestión de instituciones educativas: la gestión privada de instituciones privadas (particulares), la gestión estatal de escuelas públicas (gratuitas) y la gestión privada de escuelas públicas (gratuitas). Fe y Alegría se encuentra en este último apartado: las instituciones educativas que gestiona son públicas y se adecúan a la normativa correspondiente en los niveles y modalidades en que desarrolla su labor, tanto a nivel básico como superior, dado que Fe y Alegría también gestiona CETPROS e Institutos tecnológicos.

Por ser públicas, las instituciones educativas básicas son gratuitas. Hay que repetirlo una y otra vez: no se trata de escuelas privadas que viven de fondos privados. Son instituciones públicas, gratuitas y que, como tales, tienen el mismo derecho que las escuelas gestionadas por el Estado a tener infraestructura y equipamiento adecuados, pago de todos los servicios (luz, agua, internet, etc.) y asignación oportuna y adecuada de plazas directivas, docentes y administrativas. Para garantizar una educación de calidad, con un enfoque meritocrático, el convenio entre MINEDU y Fe y Alegría reconoce al gestor el derecho a proponer las personas idóneas para dichas plazas con todos los requerimientos de ley.

En 60 años, el modelo de gestión, tal como ha sido formulado en los convenios entre Fe y Alegría, el Minedu y los GOREs, cuenta con un reconocimiento social y con logros significativos, reconocidos tanto en ambientes académicos como en los entornos comunitarios en que las instituciones se encuentran. ¿No es el momento de darle a este modelo más impulso para un mayor servicio?

Columnista invitado

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