Otra del lobby universitario, por Mirko Lauer
"El lobby de las universidades de mala calidad es uno de los dos o tres más activos y poderosos en el Congreso y en el Ejecutivo".

La mayor jactancia de la Universidad Alas Peruanas, UAP, fue el gigantesco tamaño de su alumnado, uno de los temas de su publicidad en los medios. Pero un centro educativo tan grande (se habla de 140.000 alumnos) no alcanzó el licenciamiento de Sunedu, y se ha visto envuelto en escándalo tras escándalo.
No es un caso único. Las malas universidades suelen ser malas ciudadanas corporativas, y lo estamos viendo por todas partes. UAP ha saltado a la prominencia por sus vínculos con la política, pero hay otras que prefieren mantenerse cosechando el dinero de las pensiones a la sombra.
El lobby de las universidades de mala calidad es uno de los dos o tres más activos y poderosos en el Congreso y en el Ejecutivo. Así se ha liquidado buena parte de la Reforma Universitaria, y se alista el aterrizaje de medio centenar de nuevas universidades truchas, cada cual con su congresista amarradito al lado.
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El caso de Joaquín Ramírez no solo es espectacular por su volumen en propiedades y valor comercial, sino además es sintomático como radiografía de una de las grandes familias universitarias. La idea en casi todas ellas es usar el dinero para sacar manteca en la política, y así proteger esos negocios más que dudosos, y otros que se puedan presentar.
Todo esto comenzó cuando el fujimorismo, precisamente, permitió que la educación pasara a ser un negocio común y silvestre financiado con el pago de los alumnos. Empezó la era del reparto de utilidades, y con ella la del abuso contra alumnos y padres de familia.
Hay que decir que antes de esa conversión de la universidad privada en puro negocio, ya los pagos a rectores y decanos de algunas de las peores eran espectaculares, y no había mucho que se pudiera hacer sobre el particular. Por eso todos quieren su universidad en casa.
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Ahora que la fiscalía ha puesto en escena el caso UAP-Keiko Fujimori el dinero universitario trucho no sabe a quién defender primero, o más. Con tanta abundancia de corrupción honoris causa, ya se les ocurrirá algo. Por lo pronto ya ha comenzado un ciclo de negacionismo desde la derecha.
Para ese negacionismo ni Ramírez tiene responsabilidad ni Fujimori tiene relación alguna con Ramírez. Un poco más y sostendrán que ni siquiera se conocen.







