El no de los niños
"El negacionismo del golpe castillista sigue allí, dando vueltas en el vacío político. Las explicaciones sobre por qué no hubo realmente golpe alguno oscilan entre la viveza criolla y el humor involuntario".

El negacionismo del golpe castillista sigue allí, dando vueltas en el vacío político. Las explicaciones sobre por qué no hubo realmente golpe alguno oscilan entre la viveza criolla y el humor involuntario. Más de un trimestre después Pedro Castillo, sus abogados, sus fans y sus exsocios de todo tipo están convencidos de que se puede tapar el sol con un dedo.
Hay diversas formas de negar el intento de golpe. En una de ellas Castillo fue dopado para que hiciera su declaración, y por lo tanto no es responsable de sus palabras. En otra no hubo intento porque Castillo no estaba armado. En otra no hubo intento pues se trató de un acto atípico (no tipificado). Una muy difundida entre los adúes es que el golpeado fue él.
A más de 100 días estas historias aburren, y no conducen a ninguna parte. Su mayor importancia es que pertenecen a intentos de sacar a Dina Boluarte de en medio. Esa es la lógica del presidente mexicano: si Castillo no golpeó, entonces el gobierno de Boluarte es espurio. Lo podría decir al revés, pero igual no lleva a ninguna parte.
¿Por qué seguir negando? Aceptemos que algunas personas están genuinamente convencidas de la versión castillista. Pero donde hay más negacionismo es entre los políticos, un gremio que hoy no se distingue por estar muy convencido de nada. Por eso pensamos que hay esperanzas de ganar algo con esas negaciones del intento de golpe.
Las encuestas animan la idea que Castillo todavía puede tener un futuro político, algo muy grato para quienes amarraron su propio destino al entusiasmo por el sombrero en el año 2021. Pero para que eso pueda funcionar Castillo tiene que ser limpiado de todo golpismo y toda corrupción. Pero hay cosas de las que no lo van a poder limpiar.
Hay un momento en que el negacionismo se convierte en leyenda urbana. Para entonces ha terminado de perder todo sentido político, pero puede mantenerse, como se dice, en una parte del corazón del pueblo. El problema de Castillo es que el suyo es un delito con cientos de miles de testigos, y de interpretación muy sencilla.
Mientras tanto la tierra es plana, Hitler no mató a nadie, el hombre no llegó a la luna.









