New York: economía en riesgo debido a que sectores clave dependen de trabajadores indocumentados difíciles de sustituir
En los primeros días de estas acciones, se realizaron 39 arrestos, centrados en pandilleros y sospechosos de violencia, lo que preocupa a sectores económicos clave que dependen de trabajadores indocumentados.

Las redadas de inmigración en la ciudad de Nueva York comenzaron esta semana con la visita de la nueva secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien, con un chaleco antibalas, declaró su intención de "sacar la basura de las calles". Sin embargo, el objetivo final de estos operativos aún no está del todo claro. En los primeros días del segundo mandato de Donald Trump, persiste la incertidumbre sobre si estas acciones representan una demostración de poder o una verdadera expresión de compromiso con la política migratoria.
En el discurso político actual, los inmigrantes suelen ser presentados como una amenaza vinculada a la delincuencia, en lugar de ser reconocidos por su contribución a la sociedad, lo que crea una imagen distorsionada. No obstante, en 2022, los trabajadores indocumentados generaron US$3.100 millones en impuestos estatales y locales en Nueva York, una cifra comparable al presupuesto destinado a la educación infantil de la ciudad en el año fiscal en curso.
La economía de New York podría caer debido a deportaciones de inmigrantes
El martes pasado, se llevaron a cabo 39 arrestos en Nueva York y sus alrededores, enfocándose en la captura de presuntos pandilleros y sospechosos de actos violentos. No obstante, la ciudad depende en gran medida del trabajo de inmigrantes indocumentados, una fuerza laboral tan esencial como la luz del sol para las fábricas. Si estas redadas derivan en deportaciones masivas que afecten a trabajadores sin antecedentes criminales graves, las repercusiones económicas podrían ser significativas para Nueva York.
Según datos municipales, más de la mitad de los migrantes indocumentados en Nueva York han vivido en el país estadounidense por más de una década, y el 41% ha asistido a la universidad, con una cuarta parte obteniendo una licenciatura. Además, un informe de la oficina del alcalde reveló que el 80% de los residentes indocumentados forman parte de la población activa, en comparación con dos tercios de los neoyorquinos nacidos en EE. UU. Este fenómeno se debe en parte a que la mayoría de los migrantes tienen entre 18 y 64 años, un dato relevante dado el envejecimiento de la población de la ciudad, cuya proporción de personas mayores de 65 años ha crecido un 53% entre 2000 y 2023.
Los tres sectores clave afectados por la falta de trabajadores indocumentados
Industrias fundamentales como la alimentación, el cuidado infantil y la construcción dependen significativamente de la labor de los inmigrantes. Estos son los tres sectores clave que se verían afectados.
Negocios de alimentación y restaurantes
El sector de la alimentación y los restaurantes sería uno de los más afectados por la pérdida de trabajadores indocumentados. Un informe del Instituto de Política Fiscal (FPI, por sus siglas en inglés) estima que más de 42.000 chefs, cocineros, preparadores y camareros sin estatus legal laboran en todo el estado, además de los repartidores que sustentan la creciente demanda de entregas a domicilio en la ciudad. La reducción de esta fuerza laboral podría afectar significativamente a la industria gastronómica y a la economía en general.
Negocios de guardería
El sector del cuidado infantil también se vería afectado, ya que en el estado de Nueva York hay aproximadamente 7.000 cuidadores indocumentados, según Emily Eisner, economista del FPI. Esta posible reducción de personal podría agravar la escasez de trabajadores en el área, lo que incrementaría aún más los costos: entre 2018 y 2023, el costo promedio del cuidado infantil en Nueva York ya había aumentado en alrededor de 5.000 dólares por niño.
Negocios de construcción
El sector de la construcción enfrentaría serias dificultades para reemplazar a los trabajadores indocumentados en el corto plazo. Elizabeth Velez, presidenta de la Organización Velez, enfatizó que la industria depende de la estabilidad y la previsibilidad, y que la incertidumbre genera aumentos en los costos y retrasos en los proyectos. Además, mencionó que algunos trabajadores han dejado de presentarse por temor a ser deportados, lo que afecta a pequeños contratistas, muchos de ellos pertenecientes a minorías.































