Cortejo o la búsqueda del amor
La psicoanalista Olga Montero Rose estrena su primera novela en la que nos presenta a Simona, un personaje singular por su encuentro con el homoerotismo, sus reflexiones e inteligencia.

Cortejo fúnebre, cortejo amatorio. Olga Montero Rose apela a este juego de significados para explorar en “Cortejo” la literatura que la sedujo desde pequeña, pues creció entre libros y librerías, con las páginas que sus padres leían con devoción. Aunque en la adolescencia optó por el psicoanálisis, nunca dejó de lado sus deseos de hacer ficción. Para ella escribir era una deuda, pero se hizo el firme propósito de saldarla.
“El psicoanálisis me trajo el contacto con la realidad psíquica, un concepto que considero bastante cercano al de la ficción. Los afectos, la narración de los sueños y sus mecanismos, me enseñaron otra manera de crear ficción. Freud me había quitado tiempo para leer literatura, pero a su vez me dio la manera de volver a ella”.
“El psicoanálisis me trajo el contacto con la realidad psíquica, un concepto que considero bastante cercano al de la ficción. Los afectos, la narración de los sueños y sus mecanismos, me enseñaron otra manera de crear ficción. Freud me había quitado tiempo para leer literatura, pero a su vez me dio la manera de volver a ella”.
El resultado es esta su ópera prima en el mundo editorial, con una prosa clara y consistente y con un personaje, Simona, que sufre la muerte de su madre por la mitad de sus cuarenta años y que casi al mismo tiempo encuentra en la fotógrafa Nora al ser que hace tambalear todas las certezas y fortalezas que creía poseer.
“El proceso creativo de “Cortejo” se asemeja mucho al trabajo del sueño que describía Freud. Hay en él ‘restos diurnos’, es decir, retazos de la realidad, ordenados (o desordenados) de manera única”.
En este texto de exploración, de búsqueda, Olga Montero Rose, psicoanalista, miembro de la Sociedad Peruana de Psicoanálisis y de la Asociación Psicoanalítica Internacional, docente en la PUCP, autora de diversas publicaciones de género y sexualidad, sigue la ruta de sus fantasías, de sus dolores, de sus afectos y deseos.
Y también se acerca al amor de una mujer a otra, al homoerotismo, con personajes alejados de los estigmas y estereotipos, con una narrativa fresca, de reflexiones y descripciones, de sesiones de psicoanálisis, con dosis de humor y una muy especial sensibilidad.
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Dice el literato y editor Víctor Ruiz: “Simona busca amar y encuentra el amor en una mujer. Qué diferencia con personajes homosexuales sufrientes como los de Diez Canseco, Vargas Llosa, Reynoso, Bayly o Galarza, solo para referirnos a la literatura local, que presentaban esta orientación como un estigma social y privado.
En ese sentido, y solo para empezar, Olga Montero Rose nos entrega un personaje sui generis en la literatura peruana y esto no es un asunto menor de cara a las nuevas representaciones de la diversidad que servirán para modelar formas de convivencia más saludables. Pero, claro, la lectura no se agota aquí”.
La presentación de “Cortejo” fue el jueves 23 de marzo. Allí Olga contó que la historia de Simona, la literatura en que habita, llegó a su rescate en una época difícil de su vida. “Simona es el título de uno de los capítulos del libro Diez mujeres de Marcela Serrano. No solo me dieron ganas de ser como ella, así como muchos años antes había querido ser como Anne Dubreuilh (psicoanalista parisina, personaje de Los mandarines de Simone de Beauvoir), sino que también vino a recordarme mi deuda pendiente con la escritura. Y con esa coincidencia entre Simone y Simona es que bauticé a mi protagonista”.
Olga invita a conocer a Simona, a compartir su historia, su regreso al consultorio de su antigua psicoanalista, sus diálogos de intimidad, su doble encuentro con la muerte (el fallecimiento de su mamá) y con la vida (Nora, el amor).
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“Uso en la novela un modelo collage y un mecanismo del sueño que es la condensación, muchos de mis personajes son condensaciones de varias personas que han inspirado diálogos, partes de personajes... Y, como en el sueño donde el tiempo no existe, también uso el tiempo único en la ficción”. Seduce conocer a Simona y sus vínculos de la infancia, sus sueños, amores, los nuevos vientos de su orientación sexual.
Al encuentro de Simona entonces. Y de Olga Montero Rose, por supuesto.















