Cuando los dioses sonríen
‘Diosario’ inaugura el sello editorial mónimo, un proyecto dedicado a los más pequeños. Es un libro ilustrado que nos traslada al mundo de los antiguos dioses y espíritus del Perú, y a las leyendas que los rodean.

Ha caído la noche en Lima y Julia Viñas, creadora de la editorial mónimo, está acostando a sus hijos, unos pequeños fascinados por la historia del Yeti, el abominable hombre de las nieves, y del monstruo del lago Ness, la leyenda más antigua de Escocia. Los ha cubierto con una manta, ha apagado la luz y, mientras los niños duermen, empieza a hablar sobre Diosario, el libro que ideó para sorprenderlos, pero con dioses, seres y espíritus del Perú. “Fue una curiosidad y una necesidad de llenar ese espacio que ocupaba la mitología peruana en la cabeza de mis hijos –dice Viñas, una consultora argentina radicada en el país desde hace once años–. Ante ese desconocimiento, empieza la búsqueda de personificarlos y acercarlos al público infantil”.
Entonces, convocó a la arqueóloga limeña Pamela Castro, a la investigadora piurana María Claudia de la Barra, a la escritora argentina Elena Fernández y a la ilustradora portuguesa Mariana Ríos. Con este libro han inaugurado un proyecto editorial enfocado en menores de entre 4 y 8 años. Diosario no es un registro de rigor histórico o académico sobre deidades peruanas, tampoco guarda el lenguaje solemne del mito; más bien marca distancia de ese discurso y aproxima la cultura de manera amigable y colorida.
Mitos que hablan
“En mi casa huele feo, horrible, aunque es un toque personal que me hace único. Ser el dios del guano tiene muchas cosas buenas”, se presenta Guamancantac, uno de los personajes de este abecedario realizado por mujeres interconectadas desde Argentina, Portugal y Perú. “Caminar con los pies y la cabeza volteados duele, saca callos, da migraña y pone de muy mal humor hasta a un rey del Amazonas y sus meandros, como yo”, se queja Dekmuda, el ser de agua. “Soy una buena maestra en este arte de tejer, porque hasta enseño a los hombres a tragar el algodón sin agua para formar el hilo. Ten cuidado, no intentes hacerlo en casa, no te saldrá tan bien como a mí y no me digas vieja”, advierte la araña Basnempöro. “Me encanta que me conviden con un cigarro encendido cada viernes, prueba este truco y tu destino tendrá abundancia y alegría”, dice Ekeko. “Yo sé de qué tratan tus sueños. Anoche charlé con Inti y me habló de ti”, recita Huillac Umu, sumo sacerdote inca. Con esos diálogos, las divinidades andinas se tornan más terrenales.
“Como el proceso empezó desde antes de la pandemia –detalla Viñas–, pudimos decantar información, jugar con él, reorganizarlo. Hay muchos libros que hablan sobre esto, pero muy pocos logran una aproximación como la de Diosario, donde el humor pretende desmitificar a estos seres”. “Lo primordial era otorgarles una personalidad y cualidades, pero también trabajar con los recursos informativos que nos brindaban las investigadoras para plasmarlos con humor”, agrega Mariana Ríos, encargada de dar color y rostro a los personajes.
“Es un aporte superpersonal para revincularse con las raíces peruanas y alentar a los niños a la lectura con el atractivo de la ilustración”, comenta Elena Fernández, autora de los textos. Diosario está ilustrado con técnica mixta en un estilo moderno, se presentó en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) en agosto pasado y tuvo un tiraje de 600 unidades en formato grande, con papel reciclado, un distintivo poco visto en el mercado editorial peruano. Ha llegado hasta Portugal, España y apunta a Argentina. Como la propuesta ha sido atractiva, mónimo ahora planea elaborar producciones que aborden temas difíciles –y de los cuales los niños no queden ausentes–.















