La literatura, el cine, la cultura y la vida: “La culpa es mía” de Marcela Robles
Una selección de 27 textos en los que podemos ver la sinceridad y el compromiso de la autora con sus temas, pero lo más importante: la generosidad por compartir lo que le interesa.

La escritora Marcela Robles ha publicado un libro que es, en todo sentido, un gusto leer. En 'La culpa es mía' (J. M. Marthans) ha reunido una serie de perfiles, crónicas y ensayos (27 en total) que nos acercan no solo a los temas tratados, sino a lo más importante: el lector siente que la autora ha dejado algo más que talento en sus textos. La mayoría de los mismos fueron publicados en El Comercio, hace muchos años. La columna que Robles tenía era una de las más leídas en el medio cultural. Por cierto, no era la única que lo hacía, pero sí recuerdo que sus entregas tenían la marca de agua de la originalidad. No era posera. No se sentía el aire escueleador. Se notaba que había leído mucho y visto no pocas películas. Había, además, una frescura discursiva que, imagino, gustó a muchos lectores jóvenes de finales de los 90.
Imagino que los textos han tenido que ser revisados para la respectiva actualización. Eso es inevitable cuando se regresan a artículos publicados tiempo atrás, pero lo que no ha cambiado es el ánimo que recorre la publicación: el gusto por compartir lecturas, películas e historias de vida de personajes claves del imaginario cultural. En los textos sobre Carver y Marie Curie, por ejemplo, no solo accedemos al punto de vista de la autora sobre el valor que desarrollaron ambos personajes desde las letras y las ciencias, sino a factores de vida que influyeron en la consolidación de sus proyectos. Pienso en Marie Curie, ganadora de dos Premios Nobel en dos disciplinas distintas (el de Física en 1903 y el de Química en 1911). Curie era una mujer genial (pionera de la radiactividad, a saber), aparentemente fría, pero era sumamente apasionada del amor y que por amor tuvo que soportar los prejuicios del conservadurismo de inicios del siglo XX. Queda claro que toda persona informada sabe quién es Marie Curie, pero es ahí donde se expone la capacidad de Robles al ofrecernos un acercamiento distinto a lo ya conocido.
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"La culpa es mía". Imagen: Difusión.
A lo dicho, sumemos la autoridad que muestra Robles. Lo digo en referencia al terror que para algunos supone el comentario impresionista y que tan mala fama le ha traído a sus cultores. Ese comentario impresionista nuestra autora lo desarrolló en una época en donde se condenaba este discurso que más obedecía al gusto por compartir que al hecho de estar mostrando conocimiento bajo un lenguaje encriptado y entendible únicamente para cinco gatos. Robles, felizmente, nunca se desanimó, como sí lo hicieron otros.
Los acercamientos a Kurt Vonnegut, Sábato y Rulfo, por citar un puñado de ilustres más, nos dejan una sensación que debemos agradecer en estos tiempos en los que hay que mirar con lupa las reseñas para ver dónde está la mentira o el lobby: las ganas de devorar, en su integridad, la obra de los autores abordados.
En algún periodo de su vida, al igual que Truffaut, Robles tomó la decisión de ver la vida a través de los libros, el cine y la cultura. La culpa es mía es, asimismo, un testimonio de este compromiso. Ese compromiso es lo que ha hecho que estos no queden en esa dimensión desconocida en la que residen los textos que han sido escritos bajo el ánimo del cumplimiento. En todos ellos se percibe una generosidad intelectual. Quienes los hemos releído estamos más que agradecidos. Quienes aún no, es útil, sirve como una excelente guía de lecturas y referencias culturales. Apunten sus señas.
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Dato:
La publicación se encuentra disponible en plataformas y en librerías. Precio: 52 soles.
















