Luis Llosa: “No me extrañaría que el gusto por la música criolla de Mario Vargas Llosa provenga de la música que escuchaba su padre”
“Mario, entre las palabras y la música” es el concierto que, este 31 de marzo, celebrará la vida de Mario Vargas Llosa. Para tener más luces del mismo, La República conversó con el reconocido cineasta Luis Llosa, quien es asimismo el director y productor de este espectáculo audiovisual y musical. Luis Llosa dice cosas sobre Vargas Llosa que siempre debemos tener en cuenta, como su generosidad y su profundo vínculo con el Perú.

“Este próximo 28 de marzo, Mario hubiera cumplido 90 años y en abril se cumple un año de su fallecimiento. Entonces, siempre las fechas emblemáticas dan lugar a un homenaje, en especial cuando se trata de alguien tan significativo para la literatura y la cultura. De ahí surge la pregunta qué tipo de homenaje, porque es muy válido hacerle un homenaje. En eso tengo que decir que la iniciativa viene de Ingrid Yrivarren y de Tania Libertad desde México. Tania iba a hacer un concierto y ella gentilmente lo cedió para que, en vez de ser solo un concierto de Tania, fuera un concierto donde ella participa, con un papel preponderante, pero en el que se le hace un homenaje a Mario. No se ha hecho algo así antes; por ello, redondeamos el concepto contando parte de su vida; vamos, además, a tener elementos de la Casa Museo Vargas Llosa, habrá elementos audiovisuales que vamos a intercalar con canciones que le gustaban mucho a él, o que fueron emblemáticas de las ciudades donde él vivió o de las ciudades sobre las cuales escribió. Esto da pie a algo muy variado. Mario nació en Arequipa y tienes a Tania cantando Melgar; está el carnavalito arequipeño. Mario vivió en Piura, tenemos el tondero de Piura. Mario se muda a Lima a finales de la década de los 40 y su padre era un gran aficionado de la música criolla. Mario vivió en Europa y le gustaba mucho Édith Piaf. Roxana Valdivieso va a cantar en francés y luego a dúo con Tania. Está la etapa de Barcelona; a Mario le gustaba la música de Serrat. Cantará mi hijo Sebastián, que es cantante; también una nieta de Mario. Vamos a hacer una cronología de su vida, de su obra, intercalada con la música”, declara para La República el reconocido cineasta Luis Llosa sobre el concierto Mario, entre las palabras y la música, que se llevará a cabo el martes 31 de marzo en el Teatro Municipal de Lima.

Tania Libertad. Foto: Difusión.
Mario Vargas Llosa no era un escritor que creyera en la inspiración. Una obra como la suya tuvo que ser hecha por un obrero. Bajo esa dinámica, la música resultaba fundamental. Al respecto, Luis Llosa dice: “La música le creaba una atmósfera de trabajo, que él evidentemente cultivaba y apreciaba. Mario solía escuchar las canciones de Cecilia Barraza, de la propia Tania; también le gustaban los huaynos. Mario tenía una raíz profundamente peruana que lo acompañaba a cualquier parte del mundo. Mario escuchaba, sobre todo, música peruana”.
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Lo dicho por el cineasta nos lleva a pensar en la última novela de Vargas Llosa, Le dedico mi silencio. Una de las lecturas que le podemos dar a esta estupenda novela, con la que el Nobel de Literatura 2010 se despidió de la ficción en el 2023, es la siguiente: la cultura/la música como lazo para unir a los peruanos. “El personaje principal de Le dedico mi silencio es la música criolla, que podría ser el gran elemento de unión, el gran elemento democratizador al margen de diferencias sociales. Esta novela es un homenaje a la música criolla y es simbólico que haya sido lo último que escribió en la vida. Es como decir ya presiento mi muerte y tengo que regresar a mi lugar de origen. Definitivamente, es una novela de profundas raíces peruanas. Mario murió escuchando música peruana cuando ya estaba en la etapa de sedación. Nos turnábamos, además, para leerle poemas. En un momento dado, alguien dijo en lugar de ponerle música, por qué no le cantamos, y le cantamos valses principalmente. Si hubo un ápice de conciencia, Mario se fue escuchando la música que le gustaba”.

Luis Llosa. Foto: Difusión.
Borrando mitos
“Es prejuicio. Ahí entra un tema que es parte de la ideologización, la fragmentación. Para empezar, Mario se hizo español porque le quitaron la nacionalidad peruana. Acuérdate de que en la época de Fujimori le quitaron la nacionalidad. Mario no podía ingresar al Perú. Entonces, inmediatamente, inmediatamente en España, reconociendo en Mario el intelectual que era, en su relación también con España, le dieron el pasaporte español. ¿Qué necesitaba él el pasaporte español? Hay que acordarse de que eso es producto de una arbitrariedad, de una venganza política porque Mario fue muy crítico de los ribetes dictatoriales de ese gobierno. A Mario le ofrecieron la nacionalidad; él no la pidió. Se la ofrecieron generosamente. En ello tuvo una intervención especial el rey Juan Carlos. Lo acogieron. Si te botan de tu país de mala manera, bienvenido estás en España. No había nadie más enterado del Perú que Mario. Mario y Álvaro tenían largas conversaciones sobre lo que acababa de ocurrir en el Perú en el día. El Perú era una preocupación constante en su vida”, precisa Llosa ante una inquietud pertinente. Aún, lamentablemente, hay personas que creen que Vargas Llosa se nacionalizó español para no saber nada más del Perú tras perder las elecciones presidenciales en 1990 con Fujimori.

Sylvester Stallone dirigido por Luis Llosa. Imagen: Difusión.
La generosidad
“Mario era una persona generosa. Estaba muy pendiente de lo que estaba haciendo. Sabía también de mi intención de hacer una serie o una película basada en Conversación en La Catedral. Mario me apoyó mucho”. En su buen libro de memorias, Secretos de un latino en Hollywood, Luis Llosa cuenta que no tenía muy clara su vocación. Cuando se fue a vivir a Londres, solía ir con Vargas Llosa al cine y fue ese contacto lo que terminó convenciendo a Luis Llosa de dedicarse al cine. “Mario me estimulaba mucho a seguir mi vocación. Pero no solo lo fue conmigo, también lo hizo con escritores cuando iniciaban sus carreras literarias, como Alonso Cueto, Jeremías Gamboa y Jaime Bayly. Era una persona que te aconsejaba, te decía cómo mejorar, qué películas ver, qué libros leer. Tirios y troyanos le han reconocido a Mario su honestidad, su consecuencia y, principalmente, su generosidad”.
El padre de Mario
“Como sabemos, Mario, desde niño tuvo una relación terrible con su padre. El tío Ernesto solía tener la radio permanentemente prendida y se escuchaba música criolla. Cuando vivía en Los Ángeles, iba a Pasadena a visitar al tío Ernesto y a mi tía Dorita. La gran paradoja es que, a pesar de la relación que tuvo con su padre, Mario estuvo con él en sus últimos momentos de vida. Mira las vueltas que da la vida: en un almuerzo, Ernesto, muy entusiasta, se pone a bailar marinera, y le da un infarto. Mario y yo estábamos en otro lugar y nos llamaron. Fuimos a la casa. Y Mario tuvo que darle respiración boca a boca a su padre antes de que llegara la ambulancia y se lo llevaran a la clínica donde falleció. No me extrañaría que el gusto por la música criolla de Mario provenga de la música que escuchaba su padre”.




















