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La victoria patriota en Cerro de Pasco

La Republica
Redaccionlr

Estrategia. El 6 de diciembre de 1820, el general patriota Juan Antonio Álvarez de Arenales subió su artillería a la cima del cerro Ulliachín, desde donde venció a los realistas.

Las preocupaciones no solo eran causadas por la presencia del enemigo en la zona, sino también por el frío intenso que penetraba hasta los huesos y provocaba una melodía de tosidos intermitente que amenazaba la salud de un grupo de soldados antes de la batalla. A pesar de ello, lograron poner las piezas de artillería en la parte más alta del cerro Ulliachín. Pronto, el cansancio y la sensación de frío se disiparían al entrar en batalla los patriotas y conseguir, tras ella, la victoria para nuestra independencia.

AMENAZA EN LAS ALTURAS

El libertador José de San Martín había ordenado al general Juan Antonio Álvarez de Arenales iniciar una expedición que partiría del cuartel general patriota en Pisco hacia la sierra central, prolongándose del 4 de octubre al 6 de diciembre de 1820. A esta movilización militar se le conocería como la Primera Campaña de Arenales en la Sierra Central.

Anteriormente vimos los inicios de esta marcha, cuyo propósito era lograr mayor apoyo a la causa patriota en los pueblos altos andinos. Estando en Jauja, Arenales supo, gracias a la red de espías patriotas peruanos, que el general realista Diego de O’Reilly estaba en Cerro de Pasco, por lo que los patriotas continuaron su marcha el 25 de noviembre hasta llegar a Tarma, en donde un nuevo informe de inteligencia detallaba que las fuerzas virreinales estaban integradas por el batallón “Victoria”, escuadrones “Dragones de Carabaillo” y “Lanceros de Lima”, las compañías “Concordia de Cerro de Pasco” y “Cárdenas”, entre otros contingentes que sumaban 1.380 hombres y dos piezas de artillería.

Arenales sabía que, además del intento de O’Reilly por cortar su avance y encuentro con San Martín en Huaura, también lo venía siguiendo el realista Ricafort, quedando amenazada la movilización patriota por dos frentes si es que esta se prolongaba por más tiempo. Ante este panorama, el general patriota decidió dirigirse a Cerro de Pasco para buscar y combatir a O’Reilly, llegando cerca a dicho poblado el 5 de diciembre al mediodía, acampando en el lugar. Por la tarde, el jefe patriota junto con un escuadrón de “Granaderos a Caballo” se dirigió a Cerro de Pasco para hacer un reconocimiento del mismo, maniobra que fue hostigada por los realistas, pero sin causar mayor daño.

Durante su observación, Arenales notó que entre el cerro Ulliachín y el pueblo cerreño se extendía un pequeño llano cortado por un barranco y la presencia de las lagunas de Yanamate y Patarcocha rodeadas por pantanos.

Conociendo las fuerzas del enemigo y la topografía del terreno, dedujo que un ataque podría ser exitoso, llevándolo a organizar las fuerzas patriotas en tres columnas: por la derecha, una línea con 280 hombres del Batallón N° 2, otros 280 para la columna de la izquierda del batallón N° 11, y los excedentes de estos batallones marcharían de reserva en el intervalo de ambas columnas. La caballería se ubicaría de acuerdo a la situación y la artillería apoyaría con sus fuegos el avance patriota.

VICTORIA EN LOS ANDES

Manteniendo esta distribución, Arenales y sus milicias subirían al cerro Ulliachín –a más de 4, 300 msnm– la madrugada del 6 de diciembre de 1820, alcanzando la cima al amanecer, desplazamiento que resultó agotador para aquellos soldados patriotas que tuvieron que subir en brazos las cuatro piezas de artillería con que contaban y evitar que resbalaran producto de la nevada caída en el lugar. Despejado el cielo, Arenales y sus fuerzas contemplaron desde lo alto todo el pueblo de Cerro de Pasco, pero sin ver ningún movimiento de las tropas realistas.

Preocupado porque su agotador ascenso hubiese sido en vano, Arenales ordenó a su artillería realizar algunos disparos, provocando que los virreinales abandonaran los linderos del pueblo y se colocaran delante de ella, ocupando por la izquierda algunas zanjas y ondulaciones del suelo en las que se parapetó la tropa realista cercana a la laguna Patarcocha y tomando a su derecha una pequeña elevación del terreno, colocando sus dos piezas de artillería. Adelantaron además dos compañías de cazadores con la misión de impedir el descenso de los patriotas. De esta manera, O’Reilly esperó el ataque de Arenales, como detalla Enrique Mosquera en su Ensayo crítico sobre la campaña libertadora al Perú (1947).

Frente a ello, el general Arenales ordenaría a sus fuerzas descender y atacar las líneas enemigas, sin alterar su formación previa por columnas. La carga patriota fue con tal ímpetu que, cuando una compañía de cazadores amenazaba contornear el flanco izquierdo de los realistas, estos últimos entraron en pánico, abandonando a la carrera el campo de batalla. Aquella milicia huiría pasando por ambos lados del pueblo mientras eran perseguidos por las fuerzas patriotas.

Aprovechando la retirada de la infantería enemiga, la caballería patriota lograría dispersar a los jinetes realistas que estaban al mando de Andrés de Santa Cruz, quien caería prisionero. Tras la batalla que dio la victoria a los patriotas, la División de O’Reilly tendría entre sus bajas a 58 muertos, 18 heridos, 380 prisioneros, perdiendo además la bandera del “Victoria”, los estandartes de la caballería, armas, entre otros. Días después O’Reilly sería capturado y enviado a Huaura, como señala el general Carlos Dellepiane en Historia Militar del Perú (1965).

Se comenta que además de Santa Cruz, también fue hecho prisionero el entonces alférez realista Ramón Castilla y Marquesado; no obstante, ambos personajes tiempo después apoyarían la causa patriota.

De acuerdo al Compendio de la Historia General del Ejército del Perú (2001), la victoria en la Batalla de Cerro de Pasco fue la primera del Ejército Libertador en territorio peruano. Esto motivó a San Martín el decretar la acuñación de medallas para los vencedores, en cuya inscripción se leía “Yo soy de los vencedores de Pasco”, declarando a las fuerzas de Arenales “División Libertadora de la Sierra”.