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Opinión

El problema del miedo

¿De dónde viene tanto miedo? Si el terror era el “comunista” Roberto Sánchez y este ha sido vencido. ¿Por qué no hay alegría entre los votantes de Fujimori? En el lado perdedor también hay miedos profundos. Fujimori, si quiere gobernar, va a tener que hacer algo con el problema del miedo, de todos los miedos.

El problema del miedo ante el resultado electoral
El problema del miedo en las elecciones | Joel Narváez | La República

Tengo amigos periodistas que coleccionan rarezas en tiempos electorales. Uno está coleccionando mensajes racistas en redes sociales. Entiendo que ya tiene material para un libro. La otra colecciona mensajes de chats familiares, vecinales o amicales en los que se comparten alertas terroríficas. Sugerencias sobre comprar víveres (siempre papel higiénico), zonas por donde no circular, horarios prohibidos, entre otras medidas para sobrevivir a lo que se describe casi como un ataque apocalíptico de película barata de zombis. Ambas colecciones provienen, por supuesto, de limeños acomodados y francamente aterrorizados.

¿A qué les tienen tanto miedo estos limeños? La fantasía que construyen es recurrente desde que soy niña. Turbas pobres, indígenas, armadas de piedras y palos, machetes y lo que tengan a mano, cruzarán la ciudad de Lima y destruirán todo a su paso. Incendiarán, matarán, violarán, saquearán, como el malón del desierto en el imaginario argentino y chileno del siglo XIX. “Bajarán de los cerros”, “vienen en camiones del sur”, “hay que pararlos en los peajes”, “llamen al Ejército y a la Fuerza Aérea”. La fantasía no es real; el miedo, sí. Aunque los hechos no existen, no subestimo el sentimiento porque este es muy poderoso.

Los mensajes llegan con calles específicas que serán “atacadas”, según “informes de inteligencia”, y a veces vienen firmados por un general o almirante para darles más credibilidad. En esta oportunidad, se han unido los alcaldes limeños de Renovación Popular que, en aras de salvar el “patrimonio de la humanidad”, imponen restricciones inconstitucionales al libre tránsito donde mejor les parece y limitan el derecho de reunión como si viviéramos en sus feudos particulares, ajenos al Estado de derecho. Toda expresión de protesta, como en tiempos de Dina Boluarte, así sea del tamaño de una hormiga, va a ser reprimida como si se tratase de un dragón. El único peligro real es quedarse atorado en un caos vehicular.

Pero ¿de dónde viene tanto miedo? A estas alturas del conteo de votos, todo le da el triunfo a Keiko Fujimori. Con las justas, por pocos miles de votos, pero suficiente para la victoria. Ya no quedan actas por contabilizar y ella va adelante por 6.400 votos mientras escribo esta columna. De las 1.545 actas pendientes enviadas a los JEE, tenemos 878 de Lima, 138 del extranjero y 46 del Callao. Un total de 1.062 actas en tres circunscripciones electorales donde Fujimori tiene más del 63% del voto. Sánchez solo tiene 483 actas en las circunscripciones restantes, donde no necesariamente gana.

Si el terror era el “comunista”, “terrorista”, Roberto Sánchez y este ha sido vencido. ¿Por qué no hay alegría entre los votantes de Fujimori? Sus casas ya no van a ser expropiadas, sus espacios privados no serán prohibidos, sus bienes no serán expoliados. Antauro ya no los va a fusilar. ¿Por qué no están felices y más bien andan aterrorizados por la venganza popular de los vencidos? Tal vez sepan, muy en el fondo, que el comunista de su imaginación es tan irreal como la turba enardecida que viene a matarlos. Hace poco le preguntaba a un amigo preocupado si alguna vez en la vida había conocido a un verdadero comunista. No uno como yo (me gritan “comunista” en la calle por recordar los defectos de Keiko Fujimori y de Roberto Sánchez que, vamos, no son pocos), sino un verdadero cuadro comunista. No pudo nombrar a uno. Ni siquiera a uno histórico. Conocía nombres de personajes muertos; pero no había conversado siquiera con un ser humano que se identifique como comunista en toda su vida. Entonces, ¿por qué le temes tanto a algo que no conoces y que, si existe, es marginal en el Perú? O, más grave, ¿por qué le atribuyes a todo lo que temes la calidad de comunista si no sabes realmente qué es serlo? Como pasa con todo lo que tememos, la ignorancia (en este caso la pavorosa falta de educación política en los sectores más privilegiados del país) es una pésima consejera. Solo ayuda a alimentar el terror sobre la base de prejuicios arraigados y estigmas que radicalizan los mecanismos de defensa básicos de la manada. Así, quien se atreva a ponderar las amenazas y utilizar el pensamiento crítico será percibido como un enemigo que debe ser destruido para la supervivencia del grupo.

Pero, para sorpresa de nadie, en el lado perdedor también hay miedos profundos. El recuerdo de la dictadura de Alberto Fujimori y su forma de capturar todos los poderes del Estado, corrompiéndolos, no es menor, aunque renunció hace 25 años. Tampoco deja lugar a dudas la conducta política de Keiko Fujimori y Fuerza Popular para saber de lo que son capaces cuando se trata de derrocar presidentes o cuando logran acumular poder. Nos espera, si sigue en la misma línea de conducta política, un gobierno autoritario, mercantilista y conservador. Fujimori viene con una lista larga de nombres de quienes se va a vengar, por lo que hicieron o por lo que no hicieron. Jueces, fiscales, políticos, periodistas, empresarios. Todo aquel que la traicionó lo va a pagar. ¿Todo esto puede ser también una fantasía paranoica, respetable, pero sin fundamento? Ojalá lo sea. Pero he recibido mensajes sobre rescatar el LUM, salvar universidades públicas de la intervención o proteger a autores críticos del fujimorismo que ven el ascenso de Fujimori con un temor real por sus libertades y sus vidas. De nuevo, el miedo sí es real.

¿Qué temen los pueblos que no votaron por ella? Represión, impunidad y muerte. Tal como lo han vivido con Dina Boluarte, protegida de Fujimori. Un tercio del país votó por ella, un tercio no fue a votar o votó nulo y un tercio del país votó contra ella. ¿Se puede gobernar 5 años solo con Lima y parte de la costa norte? Su padre nunca se aventuró a tanto. Fujimori, si quiere gobernar, va a tener que hacer algo con el problema del miedo, de todos los miedos. Si no los aplaca desde el inicio, vendrán, todos juntos, sobre ella. El resultado puede ser, ese sí, una realidad muy dura.

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