Cargando...
Opinión

Desterrados pero libres, por Sergio Ramírez

“Todos los presos políticos bajo la dictadura, los que subieron al avión que los llevó al destierro, y los que se quedaron, aún no sabemos por qué, son nicaragüenses ejemplares”.

larepublica.pe
Extraditados. Cristiana y Pedro J. Chamorro, rumbo a Washington. Foto: difusión | Foto: difusión

Por: Sergio Ramírez, escritor y abogado, El País, España

La inmensa mayoría de los prisioneros políticos que purgaban en las cárceles de la dictadura delitos que nunca cometieron, inventados en leyes represivas dictadas exprofeso, han sido liberados, puestos en un avión chárter, y enviados de madrugada al destierro, de la misma manera arbitraria en que fueron capturados y sometidos a procesos que nunca tuvieron ningún valor jurídico, y mantenidos en condiciones inicuas en celdas de aislamiento, unos pocos de ellos confinados en sus casas.

Acabo de ver el video oficial en que un magistrado togado, presidente del Tribunal de Apelaciones de Managua, lee con voz cavernaria, en una sala desierta de público en el Complejo Judicial, la sentencia en la que se les cambia la pena de prisión por la de destierro, y se les despoja, además, a perpetuidad, de todos sus derechos políticos y ciudadanos por traición a la patria, otra arbitrariedad sin asidero alguno.

Poco después, la Asamblea Nacional, reunida de emergencia, ha aprobado por obediente unanimidad un decreto para quitar la nacionalidad nicaragüense a los traidores a la patria, es decir, a los desterrados en vuelo, en contra de la Constitución. Más arbitrariedad todavía. Y olvidan que las leyes no son retroactivas por principio universal, aunque se tratara de una ley constitucional, pero en Nicaragua han dejado de valer los principios universales.

Desterrados, apátridas, pero libres. Dios escribe torcido los renglones de la libertad, pero con letra derecha. Y este es apenas el primer folio. Las mejores páginas están por venir.

Les quitan la nacionalidad para buscar como contentar los oídos de los rabiosos fanáticos, militantes a ciegas, paramilitares comprometidos con sangre en la represión, que deben hallarse confundidos, acostumbrados como están al rabioso discurso, martillado cada día, de que esos traidores a la patria, terroristas responsables de un frustrado golpe de Estado en 2018, no verían jamás la luz del sol. Ese ha sido el discurso oficial. Traidores, terroristas, basura, vendepatrias. Y la vieron. Vieron la libertad. Como la verá un día el país entero.

Todos los presos políticos bajo la dictadura, los que subieron al avión que los llevó al destierro, y los que se quedaron, aún no sabemos por qué, son nicaragüenses ejemplares que resistieron con dignidad por largos meses el aislamiento en celdas de castigo e hicieron de la cárcel su trinchera de lucha, la cárcel donde nunca debieron haber estado.

Hombres y mujeres valientes, dirigentes políticos, sindicales y campesinos, abanderados de los derechos humanos, directivos empresariales, periodistas, líderes estudiantiles, juristas, académicos, sacerdotes católicos, y hasta un obispo, cabeza de las diócesis de Matagalpa y Estelí, monseñor Rolando Álvarez, una voz de verdad profética.

Todos ellos, reos de un delito sacado de la manga leguleya, “menoscabo a la soberanía nacional”; la soberanía apropiada por una pareja, una familia en el poder, un viejo partido revolucionario convertido en remedo de un sueño hace tanto tiempo fracasado.

Nunca fueron doblegados. Nunca bajaron la cabeza frente a los jueces mequetrefes en las audiencias orwellianas. Vistieron los uniformes de prisioneros sin detrimento de su dignidad, y dieron un ejemplo de decoro a un país acallado a la fuerza, que mientras tanto ve salir a miles por puntos ciegos a través de sus fronteras, huyendo de la represión, del silencio, del miedo. Un país que todavía no despierta de su larga pesadilla, tras una dictadura otra, aún más feroz, pero que, al despegar el avión que se lleva a los prisioneros desterrados, lo celebra en lo íntimo, como una pequeña alegría, aun sabiéndose lejos de la meta final de la libertad y de la democracia.

Siempre estuvo claro que esos prisioneros políticos eran rehenes. La dictadura, frente a su creciente aislamiento internacional, quería guardarse esta carta de negociación, la única posible, los presos a cambio de algo: las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Suiza, Inglaterra, tanto a entidades de gobierno como empresas públicas y empresas privadas afines al régimen, así como a policías, funcionarios y miembros de la familia dictatorial. ¿Han conseguido algo de eso? Aún no se sabe qué obtuvieron a cambio.

El vuelo especial en que los rehenes viajaron tuvo como destino el aeropuerto Dulles de Washington, pero el Departamento de Estado se ha apresurado en aclarar, en una comunicación destinada a los congresistas, que se ha tratado de una decisión unilateral de Ortega, “su propia decisión”, y lo instan a dar otros pasos para el restablecimiento de la democracia y la libertad en Nicaragua, sin reconocer ninguna transacción.

De cualquier manera, la dictadura se ha quedado con las manos vacías. Su mejor estrategia habría sido negociar a los rehenes por lotes, y no soltarlos de una vez, para conservar cartas en la mano. Mala señal, en lo que les concierne. Y liberarlos no es una prueba de fortaleza, sino de debilidad. Lo demuestra al declararlos apátridas, una venganza final, ya lejos del alcance de sus garras, como si sus decretos, y las sentencias y leyes de sus comparsas, jueces y diputados, tuvieran valor a perpetuidad y Nicaragua fuera a continuar bajo su férula para siempre.

 Esos desterrados son más nicaragüenses que nunca.

Extraditados. Cristiana y Pedro J. Chamorro, rumbo a Washington. Foto: difusión

Lo más visto

La herencia catastrófica, por Rosa María Palacios

LEER MÁS

Fuerza Popular ante su primera prueba de moderación

LEER MÁS

"Estamos en un equilibrio económico de bajo nivel, y eso no puede continuar", afirma director del BCRP, José Távara

LEER MÁS

Con mis hijos no te metas, los tuyos no me importan, por Julissa Mantilla

LEER MÁS

Recetas

Ofertas

Lo Más Reciente

Opinión

Con mis hijos no te metas, los tuyos no me importan, por Julissa Mantilla

Hay golpes en la vida…, por Marisa Glave

Cambio de mando sin cambio: una memoria del presente, por Cecilia Méndez

Estados Unidos

¿Sabías que el oro de Atahualpa no está en Perú? El país de Latinoamérica donde ocultan el tesoro deseado por españoles

Los únicos 4 países de América Latina que cuenta con una de las mayores reservas de agua de la Tierra

Elecciones en Nueva York 2025: Zohran Mamdani gana la alcaldía y triunfo le da un fuerte golpe a la era Trump

Política

Roberto Sánchez anuncia la suspensión de Silvana Robles de Juntos por el Perú tras no mostrar su voto

Oposición presidirá la Cámara de Diputados

Elección de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados EN VIVO: congresistas eligen al nuevo presidente de la Cámara Baja

Deportes

Neymar rompe su silencio tras ser acusado de insultar a compañeros en el vestuario del Santos: "No voy a aceptar esas mentiras"

Posiciones Liga 1 2026: ¿cómo va la tabla del Torneo Clausura y el Acumulado del fútbol peruano?

¡Empate en Cutervo! Alianza Lima igualó 2-2 ante Comerciantes Unidos por la segunda fecha del Torneo Clausura de la Liga 1 2026