Abogada. Excomisionada de la CIDH
Aún está en cartelera la película 'Nuremberg', protagonizada por Russel Crowe, quien interpreta a Herman Goring, el sucesor de Adolfo Hitler, y Rami Malek en el papel de Douglas Kelley, el psiquiatra asignado para evaluar a los nazis durante los juicios. Esta película se basa en el libro de Jack El Hai 'El nazi y el psiquiatra', que narra el vínculo que surge entre ambos personajes durante el proceso.
Más allá de la calidad de la película, dos temas me parecen muy importantes. Por un lado, la manera como se decide el establecimiento del Tribunal de Nuremberg para juzgar crímenes de lesa humanidad pese a que no existían tipificaciones ni precedentes sobre el tema. Sin embargo, la magnitud de las atrocidades cometidas por los nazis contra la comunidad judía permitió elaborar una definición de este tipo, al punto que el Estatuto del Tribunal establece la persecución de estos crímenes “constituyan o no una vulneración de la legislación interna del país donde se perpetraron”. Por tanto, su imprescriptibilidad no podía estar limitada ni por una tipificación interna que no había sido pensada para la guerra ni por la fecha de un tratado. Cualquier parecido con nuestra realidad no es pura coincidencia.
Por otro lado, Kelley insistía en que no se considere a los nazis como unos monstruos sino que se tuviera presente su condición de seres humanos ordinarios, por lo que el riesgo de que se repitiera lo sucedido no desaparecía con su muerte y existía una gran posibilidad de que las atrocidades vividas volvieran a suceder. Con lo que vivimos actualmente, con la negación de derechos humanos y la violación de las normas internacionales, no es exagerado creer que aquel psiquiatra tenía razón.
La película tiene una frase del filósofo e historiador inglés R.G. Collingwood muy precisa: “La única pista de lo que el hombre puede hacer es lo que el hombre ha hecho”. Por ello, es un deber informarse y recordar para que cuando decidamos actuar, no sea demasiado tarde.