
Hay, por todo el país, mucha gente de izquierda entusiasta por la victoria de Verónica Mendoza en la carrera por la región Cusco. Sin duda, es un triunfo olímpico, en la gran mayoría de las provincias, con un muy alto porcentaje de los votos. No será la primera gobernadora de izquierda en el Cusco. ¿Por qué ese entusiasmo?
Mendoza llegó a esta elección con el prestigio de haber llegado tercera en las elecciones generales del 2016, con casi 19%. Además, se mantuvo aparte de los turbios manejos de Roberto Sánchez, que desembocaron en la fórmula perdedora Juntos por el Perú. Lo cual le permitió aportar una imagen nacional a una candidatura local.
Cusco no es un encargo fácil. La administración del turismo lo ha convertido en un campo fértil para la corrupción, que se desborda hacia otros sectores económicos. La preeminencia de Machu Picchu no solo atrae turistas, sino además malandrines comerciales que desean traficar con el boleto a la ciudadela.
La posición de centro-izquierda de Mendoza la ayudó a ganar, pero también define una ubicación difícil, entre los intereses comerciales menos escrupulosos y el clásico ultraizquierdismo telúrico de la región. Este último, siempre listo para volcarse a las calles y poner al visitante turístico en jaque.
Mendoza tiene conciencia del papel nacional que puede desempeñar desde la ciudad imperial. Por lo pronto, ya ha invitado a Keiko Fujimori a visitarla en Cusco, una oferta que la presidenta haría bien en aceptar. La izquierda no va a ser juzgada solo por su performance en el Congreso, sino también por su gestión cusqueña.
Luego está la posibilidad de liderar la Asamblea de gobiernos regionales, como un escalón hacia el 2031. Por lo general, los gobernadores han elegido a un socio moderado, ya que se trata de solicitar recursos al Gobierno central.
Ideológicamente hablando, Mendoza no está sola en el centro político. En el cercano, casi vecino, Ayacucho ha sido elegido gobernador el ingeniero Pabel Bellido por el partido Libertad Popular, una agrupación de centroderecha. Su antecesor, Wilfredo Oscorima, del APP de César Acuña, se la pasó entre la fuga, la cárcel, el juicio y el escándalo.
Por último, no hay grandes aplausos desde la izquierda que llegó al Congreso. El triunfo de Mendoza irrita a la derecha, pero no alegra a la izquierda de JPP.

" La izquierda no va a ser juzgada solo por su performance en el Congreso, sino también por su gestión cusqueña"

" Para él estos serán años de acusaciones, juicios, denuncias y cosas parecidas. Sobre todo, años de estrechez financiera en el municipio y, en esa medida, de dependencia del MEF".

La derrota de Fuerza Popular se ve como resultado de su falta de interés electoral y su desprecio hacia el poder local.

Todo va a depender del clima político cuando se llegue a la votación interna sobre el asunto, también entre los 27 países de Europa.

"La dignidad de un Estado palestino acaso hubiera mitigado toda la mala sangre causada por la expulsión de sus tierras"