
Si alguien creía que Robert Prevost, el Papa peruano-norteamericano, era un pontífice concesivo, dócil, opaco frente Jorge Mario Bergoglio, debería confesarse. A la luz de los últimos enfrentamientos verbales que ha sostenido con el incontrastable Donald Trump, está demostrando que es, realmente, León XIV, con toda el aura felina de su nombre.
Trump lo ha llamado 'débil' y ha dicho que 'le gusta el crimen' (¡), con lo cual ha levantado un falso testimonio que le costará políticamente. Prevost, con elegancia y firmeza, le ha dado su merecido evangélico. Para comenzar, dijo que no le teme, y para continuar sentenció que Jesús no escucha las oraciones de los que 'tienen las manos manchadas de sangre' …
Por si quedaran dudas de a quienes se refería, ha afirmado en Camerún que hay un 'puñado de tiranos' que están devastando la Tierra. Tras la refriega, el mandatario republicano ha declarado casi como un gatito, que 'no tiene nada contra el Papa'. El problema es que las piedras que le comenzó a tirar ya le están cayendo de vuelta, desde sus propios predios.
La primera ministra Giorgia Meloni, vecina del Vaticano e hincha de Trump, ya tomó distancia; y hasta en la granja MAGA (Make América great again) cunde cierta rebelión. Hay algo de lo que Trump y sus partidarios más recalcitrantes parecen no darse cuenta: su sacha cristianismo es una completa farsa si está alineado con las guerras, con la soberbia, con la xenofobia.
No esperen que el Papa los bendiga, o que se calle, porque cometería un obvio pecado de omisión. Prevost, que ha sido cauteloso para tomar el legado de Francisco y mantenerlo, sabe que su palabra pesa, y aunque no la pega de influencer, muestra tener claro que está en un mundo violento y tumultuoso. Y que no puede dejar de exigir que la barbarie se apague.
Hay una entrelínea política en sus palabras, siempre. Y sobre todo una voluntad de enfrentarse moralmente a los señores de la guerra de este tiempo que -en Ucrania, Líbano, Palestina, Sudán y otros tantos países- siembran el terror y hasta hablan de 'lograr la paz por la fuerza'. Mala suerte para los que creyeron que León XIV iba a ser un minino sin garras. Hagan acto de contrición.

Las encuestas previas a la cita electoral favorecen al Partido Popular, mientras VOX se posiciona para obtener una mayor representación.

"En ese tiempo distópico, el gigante sudamericano se convertiría en un león de quinta, incapaz de abrir el juego geopolítico y de hacer que el Sur Global al menos le provoque rasguños al Norte soberbio"

Extrabajadores de IA y líderes políticos, como Donald Trump, también se han pronunciado sobre los riesgos, con un énfasis en la competencia geopolítica entre Pekín y Washington, y el rechazo a la regulación.

La líder opositora critica el "régimen ilegítimo" que permite esta intervención, aunque anteriormente había abogado por la ayuda estadounidense. La contradicción genera cuestionamientos sobre su papel en la política venezolana.

Las ciencias sociales deben estudiar más los efectos de los desastres, ya que estos también afectan estructuras políticas, como se observó tras el terremoto en México en 1985.