Socióloga y narradora. Exdirectora académica del programa “Pueblos Indígenas y Globalización” del SIT. Observadora de derechos humanos por la OEA-ONU...

Roberto Sánchez- Isaac Humala ¿Juntos por el Perú?, por Irma del Águila

"El etnocacerismo es un impostura "radical" que no resiste el menor contraste. Tampoco la performance de Roberto Sánchez: con sombrero chotano y todo, se abstuvo en la destitución de Pedro Castillo".

En realidad, ya poco queda de los paradigmas que hacían que alguien se diga "de izquierda". Igual llama la atención que el partido Juntos por el Perú que se dice "de izquierda" postule a Isaac Humala al Senado. Hasta ahora, el hecho ha pasado caleta.

¿Ya nos olvidamos del etnocacerismo? Don Isaac aboga por una sociedad arcaica con un orden natural del trabajo donde las mujeres se dediquen a "procrear" como tarea fundamental y los hombres a producir. En defensa de ese orden natural ha expresado su intención de "fusilar" a los homosexuales (textual) y se opone a la "bestialidad" de la unión de parejas del mismo sexo (que hoy incluso sectores de la derecha respaldan).

¿Qué llevó a Roberto Sánchez a convocar a Antauro Humala y, cuando el fallo judicial le impidió postular, a Isaac Humala, el padre del etnocacerismo? Más que pragmatismo se trata de un franco oportunismo, donde "todo suma". Sánchez está cosechando con la imagen performativa de sucesor del castillismo (con sombrero y todo) y también, menos visibilizado, con el etnocacerismo (o Antaurismo). Su voto duro está en el campo, según refleja el simulacro nacional de IPSOS del mes de marzo (1.25% en Lima, 4.3% en otras ciudades y 14.9% en zonas rurales).  

Ha hecho de malabarista para justificar a un anti-derechos en la lista de Juntos por el Perú. Y el resto ha hecho como que no vio nada.

Para eso ha jugado con la retórica, Juntos por el Perú. En una entrevista de Emilio Camacho de La República respondió para justificar la incorporación de Isaac Humala: "Aquí hay católicos de la teología de liberación, aquí hay nacionalistas, hay castillistas, hay socialistas, hay socialcristianos y hay etnocaceristas. El etnocacerismo es una expresión que repiensa los problemas del país. Nosotros no discriminamos, no vetamos".

O sea, ¿el etnocacerismo repiensa los problemas del país? Pero digamos que sí, ¿el solo hecho de elaborar un pensamiento o ideas cualesquiera hace del etnocacerismo un partido de izquierda o al menos democrático? No pues. Es un juego de palabras. Con ese criterio, solo repensar, en grueso, entrarían las camisas negras de fascismo italiano.

De otro lado, se confunde deliberadamente el ser de izquierda con tener arraigo popular. Que cierto autoritarismo y espíritu reaccionario cale entre tantos peruanos no lo hace de izquierda. Lo hace autoritario y reaccionario. No existe en el etnocacerismo un proyecto igualador o democratizador o siquiera razonablemente redistributivo. El etnocacerismo es un populismo fascistoide y violentista con un arrastre todavía importante en el país.

Ese populismo se nutre de revanchismo, eso sí. Que no es lo mismo que justicia. Isacc Humala que reivindica a la raza "cobriza" y desprecia a los criollos "blancos" y a los chilenos imagina una alucinada "gran patria tahunatinsuyana". Que intente azuzar con el cuco de la "luchas de razas" de los 1920 resulta paradójico porque los Humala fueron connotados mistis de Oyolo (sur de Ayacucho). Los Humala, comerciantes y ganaderos de Oyolo, salvaron de morir la noche del 6 de enero de 1931 cuando comuneros quechuas se rebelaron contra los gamonales. El padre de Isaac Humala salvó la vida huyendo a un pueblo vecino. Isaac nació en Oyolo pero migró de pequeño a Coracora con toda su familia, forzado por los trágicos eventos. En don Isaac opera una metamorfosis de misti a cobrizo entre Coracora y Lima.

El etnocacerismo es un impostura "radical" que no resiste el menor contraste. Tampoco la performance de Roberto Sánchez: con sombrero chotano y todo, se abstuvo en la destitución de Pedro Castillo. 

Irma Del Águila

Por ahí

Socióloga y narradora. Exdirectora académica del programa “Pueblos Indígenas y Globalización” del SIT. Observadora de derechos humanos por la OEA-ONU en Haití. Observadora electoral por la OEA en Haití, veedora del Plebiscito por la Paz en Colombia. III Premio de Novela Breve de la Cámara Peruana del Libro por “El hombre que hablaba del cielo”.