Socióloga y narradora. Exdirectora académica del programa “Pueblos Indígenas y Globalización” del SIT. Observadora de derechos humanos por la OEA-ONU...
El 4 de junio de 1958, el general Charles de Gaulle se encuentra ante una multitud enardecida que abarrota la plaza del Fórum en la ciudad africana de Argel. Son en su mayoría"pied noirs", argelinos que descienden de los colonizadoresfranceses que se oponen tajantemente a la independencia de Argelia. Las recriminaciones de los "pieds noirs" hacia la metrópoli y la República son crecientes, una parte del ejército francés está con ellos. En la víspera de su llegada, se temió incluso un golpe de estado en París.
De Gaulle, que ha asumido poderes plenos de la IV República se acerca al balcón de la plaza. La expectativa es enorme, ha corrido mucha sangre en los enfrentamientos. De Gaulle levanta los brazos y exclama en voz resuelta: "¡los he comprendido!" (Je vous ai compris!"). La gente suelta vivas y gritos de aclamación al general. Los "pied noirs" exultan una emoción contenida. Pero ¿qué quiso decir exactamenteel general de Gaulle? A decir verdad, dijo lo que cada quienquiso escuchar aquel día. Los franceses argelinos creyeron oír la promesa del general de mantener Argelia bajo el dominio francés, algunos árabes argelinos quisieron entrever una vía negociada a la independencia con el rebelde Frente de Liberación Nacional (FLN). La ambigüedad del gesto del general pretendía apaciguar los ánimos entre propios y extraños, franceses y árabes argelinos. A final de cuentas, la frase del astuto de Gaulle buscaba ganar tiempo en la muy complicada crisis de Argelia.
Cabe destacar, en primer lugar, cómo la famosa frase "¡los he comprendido!" del general de Gaulle es un ejemplo político de discurso abierto que es decir una frase con unsignificante vacío que cada quien llena a voluntad. Así, en el Perú de hoy, cuando alguien dice "nueva constitución", quiere decir muchas cosas distintas. Y, como en el caso argelino, sus sentidos no solo son polisémicos, sino que pueden resultar incluso incompatibles entre sí. "Nueva constitución" da cuenta de muy diversos horizontes utópicos,interpretaciones políticas y demandas sociales.
Entre los partidarios de una nueva constitución estánaquellos que sueñan con refundar la república, profundizar la tensión agonística de una democracia radical donde caben diversas visiones políticas que incluyen distintasrealizaciones sociales y libertades individuales. Proponen superar la camisa de fuerza de la constitución de 1993, aprobada bajo la dictadura de Alberto Fujimori. Coincidenmuchos en la demanda de reescribir el capítulo económico. Hay otros, también del campo de la izquierda que propugnan cambios no menos radicales pero, paradójicamente, en un sentido arcaizante, conservador. Así, el expresidente Pedro Castillo, partidario de una nueva constitución no contempla un avance en derechos para las mujeres (opuesto al aborto) ni para las diversidades sexuales LGTBI+ (no a la unión civil menos todavía al matrimonio igualitario). En fin, los hay entre los partidarios de Antauro y de otros partidos que se oponen al matrimonio igualitario (entre "maricones" dixit) y que están a favor del restablecimiento de la pena de muerte.
Una segunda observación es que en el lenguaje coloquial se suele contraponer "nueva constitución" vs."proceso constituyente". Nada más extraño, porque plantear una nueva constitución presupone en sí mismo un proceso político. Para decirlo en breve, no hay nueva constitución sin proceso constituyente (p.ej. el caso boliviano con movilizaciones que llevaron a Asamblea Constituyente que redactó la constitución de 2009), pero un proceso constituyente no siempre desemboca en una nueva constitución (p.ej. el caso chileno, con el estallido social que llevó a la Convención Constitucional y la consulta constitucional que fue rechazada por el 62% de la población en 2022).
Dejar la consigna "nueva constitución" encapsulada en el campo de lo utópico sin perspectiva de hacerse realidaddice mucho de la crisis de nuestros partidos políticos: que se piense como una idealización (refundar la república) polisémica, donde la gente llena el significante vacío ("loshe comprendido" del general de Gaulle) a voluntad. De ahí que esos partidos no se planteen procesos políticosconstituyentes, es decir, caminos concretos para construir un cambio constitucional.
No deja de ser paradójico que a Mirtha Vásquez, Indira Huilca y Ruth Luque, mujeres de izquierda que se unen al partido Ahora Nación que promueve un proceso constituyente, se las critique justamente por llevar el debate constitucional al terreno de lo político.
Un proceso constituyente es por definición un campo de disputa, de negociación y, como consecuencia de todo lo anterior, abierto e imperfecto en su resolución. El resultado del proceso constitucional que es necesariamente conflictivo descansa, en última instancia, en la voluntad popular.

Socióloga y narradora. Exdirectora académica del programa “Pueblos Indígenas y Globalización” del SIT. Observadora de derechos humanos por la OEA-ONU en Haití. Observadora electoral por la OEA en Haití, veedora del Plebiscito por la Paz en Colombia. III Premio de Novela Breve de la Cámara Peruana del Libro por “El hombre que hablaba del cielo”.