Politóloga
Pese a la complejidad que supone organizar debates con decenas de candidatos, las tres primeras jornadas del Jurado Nacional de Elecciones permitieron que algunos postulantes se destacaran por su preparación y estrategia, mientras otros quedaron en un segundo plano. A menos de dos semanas de la primera vuelta, un pelotón compacto sigue luchando por un lugar en la disputa por Palacio de Gobierno.
El primer día (23 de marzo) tuvo como figura más sólida a Marisol Pérez Tello (Primero la Gente). Con conocimiento técnico, claridad expositiva y firmeza en sus respuestas, la excongresista del PPC logró proyectar solvencia en temas de seguridad y anticorrupción. No parece suficiente para pelear el segundo puesto, pero representa un respiro importante tras una campaña marcada por contratiempos como las firmas falsificadas, denuncias sobre pautas y pugnas internas. Su trayectoria le permitió mostrarse como una de las candidatas mejor preparadas del grupo.
El segundo día resultó más disperso, sin figuras dominantes evidentes. En ese contexto, Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) fue quien mejor capitalizó su intervención. Con una consigna clara —captar el voto castillista—, instaló el mensaje de que representa la reivindicación de las supuestas injusticias contra Pedro Castillo. Apoyado en un núcleo duro de votantes de izquierda (según datos del IEP, un alto porcentaje de simpatizantes de Juntos por el Perú se muestra muy convencido de su elección), y con un repunte notable en las últimas simulaciones de Ipsos, Sánchez podría dar la sorpresa y consolidarse en el pelotón de terceros.
El tercer día le correspondió brillar a Mesías Guevara (Partido Morado). Técnico experimentado y hábil político, el exgobernador de Cajamarca ofreció respuestas con buenos reflejos y no dudó en confrontar directamente a Keiko Fujimori, en lo que muchos consideraron un momento necesario y efectivo. Pese a su baja intención de voto actual, Guevara proyectó una candidatura de calidad. El desafío del Partido Morado sigue siendo “calentar” su estructura y convertir esa buena performance en apoyo electoral.
¿Qué efectos reales tendrán estos debates?
En un escenario tan fragmentado, y sin actuaciones garrafales que cambien drásticamente las tendencias, unos pocos puntos ganados en visibilidad y credibilidad pueden marcar la diferencia en una elección donde el pelotón de terceros está muy apretado y el voto indeciso aún es significativo.
Al final, los debates del JNE han servido más para confirmar fortalezas y debilidades conocidas que para generar giros espectaculares. En una campaña tan atomizada, cada punto de intención de voto cuenta, y quienes lograron proyectar seriedad y autenticidad en estos días tendrán una leve ventaja en la recta final.