Nació en Lima el 29 de Agosto de 1963. Obtuvo su título de Abogada en laPUCP. Es Master en Jurisprudencia...

Un gobierno fantasma en una campaña clandestina, por Rosa María Palacios

"En resumen, vote por un tercero presidencial que dé pelea en la punta y marque los 5 símbolos, para no viciar el voto y para que su elegido no quede más huérfano que Kuczunski, cuando toda esta pesadilla empezó"

A tres semanas de ir a votar y jugarnos el futuro por los próximos 5 años, la suma de todas las crisis cae sobre el elector. El gobierno está liderado por un anciano que divaga entre sus diálogos con Kant y Hegel y su amistad con un prófugo de la justicia (que él debería estar interesado en capturar); y un conjunto de ministros (no mejores que los congresistas) que transitan entre la tecnocracia de mando medio y el prontuario. En ese precario escenario Balcázar en 28 días ha tenido tres anuncios de primeros ministros. Uno que lo dejaron esperando en su casa, otra que dejó esperando al Congreso y éste último que, según el presidente, por ser militar puede luchar contra el crimen. Pueden insertar las risas aquí, para no llorar.

Los candidatos de la nada tienen algunas características comunes. La primera es que han desarrollado agorafobia colectiva. Un caso digno de estudio para la neurociencia. Los mítines de plaza no existen y se han sustituido por reuniones entre cuatro paredes o entre cuatro personas. A lo más, una caminata. A veces, se logra montar un pequeño estrado y se lleva a la base local con las camisetas del color correspondiente para, magia de la fotografía, transmitir una imagen de bulto y bulla que, retocada con el artificio, logre el milagro de transmitir entusiasmo. Pero no ha sucedido. La segunda característica común es que ninguno ha logrado arrasar. La punta de las encuestas está en 10%. Un naufragio de enanos, pese a millones de inversión en internet, muros y paneles.

La tercera nota de esta triste campaña la están advirtiendo politólogos como Alberto Vergara o Juan de la Puente. No hay ideas. No hay siquiera lemas convocantes a algo parecido a un futuro prometedor. Los debates, más marcados por la prensa que por iniciativa partidaria, se reducen a posiciones sobre las leyes pro-crimen, Petro Perú, Reinfo y el sueldo y gollerías parlamentarias. Aun así, en esos temas en los que fijar posición debería ser elemental, el verbo favorito es “evaluar”. “Vamos a evaluar” si nos bajamos el sueldo, si liquidamos Petro Perú, si derogamos leyes. ¿Qué escucha el elector? Lo mismo que escucha un niño cuando sus padres le dicen “puede ser, algún día”. Es decir, nada.

Un spot para redes elaborado por Podemos muestra al exmilitar sentenciado por asesinar, Daniel Urresti (ni siquiera es candidato) con el ex primer ministro de Castillo y congresista, Guido Bellido, discutiendo si Podemos es de derecha o de izquierda. Luna zanja la discusión enumerando una lista de promesas demagógicas de lo que harán en el gobierno. Así, nos dicen que ya no importan las ideas. Lo que importa es el pragmatismo. Agarra lo que puedas, como sea y pasen todos que al fondo hay sitio. Agradezcamos la desfachatez de Luna y su “coworking” (genial término de Fernando Vivas) para graficar lo que es hoy práctica común: el fin del pensamiento político.

La cuarta característica es la del aluvión. Le preguntas a los candidatos por los prontuariados de sus listas al Congreso (nadie se salva) y la mayoría muestran una auténtica sorpresa. Les creo. No tienen la más remota idea de quiénes son estas personas que en teoría han escogido para cogobernar por cinco años. Muchos de los candidatos no son los propietarios de la franquicia, sino meros transeúntes que están ahí para jalar la locomotora de una aventura que, en la mayoría de los casos, va a terminar en el olvido.

¿Cómo llegamos a este desastre? La responsabilidad la tienen los 10 partidos que están hoy en el Congreso, que han diseñado este esquema y que pretenden salir victoriosos pese a su inmensa impopularidad. Ahí están los 91 congresistas que van a la reelección, después de que en un referéndum el 2018, el pueblo se los prohibiera. Ni el más mínimo decoro los ha hecho abstenerse de fabricarse unos sueldos y beneficios que van por encima de 100.000 dólares netos al año, remuneraciones que jamás tendrían en la vida real.

“Auxilio, ¿por quién voto?” es un mensaje que cada día me llega más fuerte. Esa es tarea de cada uno. Cierto es que tengo el privilegio de tener mucha más información procesada que la gran mayoría de los electores, pero el camino tiene que ser personal. La información está a la mano. Solo les puedo adelantar lo obvio: todos son mal menor. No hay perfecto. Sin embargo, absteniéndome de elegir por ustedes, sí puedo darles tres consejos importantes.

Primero, algunos me dicen que no van a votar por tal o cual candidato presidencial “porque no va a pasar la valla del 5%”. Error y grave. La elección presidencial no tiene valla. Van a pasar solo dos. Todos los demás ya no juegan. Lo que debes decidir es, si hay dos punteros que no te gustan, cuál sería el mejor tercero o los mejores terceros, para que desplacen a cualquiera de los dos primeros o a los dos. Ese es el voto estratégico. En términos prácticos, si no quieres que López Aliaga o Fujimori (o ninguno) lleguen a la segunda vuelta, busca un tercero que esté más abajo en la intención de voto y juégale todo. Si millones creen lo mismo, los últimos serán los primeros, para ponernos bíblicos. ¿Ese tercero es perfecto? No. Repito, no hay candidato perfecto. Ni lo busquen. Pero tiene que ser, para cada uno, menos malo que los dos que hoy van punteros.

Segundo consejo, un poco de consistencia. Si 90% desaprueba al Congreso, los candidatos a la presidencia, que tienen bancada, sumados, no deberían sacar ni 10% del voto. Ellos lo saben y todas las campañas de Fujimori, López Aliaga, Acuña, Luna, Williams, Forsyth, Cerrón, e incluso Sánchez y Guevara (con menor responsabilidad) están dedicadas a decirles “no tenemos nada que ver con este Congreso y este gobierno”. Eso es falso. Esos partidos son este Congreso y este Gobierno. No les dejen escapatoria. Tienen que pagar políticamente por todo el daño institucional que estamos viviendo.

Tercer y último consejo, juéguenle todo a su candidato. El pobre desdichado que sea elegido presidente va a acabar su destino como sus 10 predecesores si no tiene 20 senadores que eviten su vacancia instantánea, hecho que inevitablemente sucederá, varias veces en el próximo quinquenio. Las normas de vacancia están sobre la mesa más flexibles que nunca, sin posibilidad real de disolver el congreso.

En resumen, vote por un tercero presidencial que dé pelea en la punta y marque los 5 símbolos, para no viciar el voto y para que su elegido no quede más huérfano que Kuczunski, cuando toda esta pesadilla empezó. ¿Me dice que el presidente que le queda por votar tiene una lista llena de delincuentes? Reitero, no hay ninguna perfecta, pero si es grave, descarte y vuelva a empezar. Con más espacio y tiempo, volveré sobre la elección parlamentaria. Pero no elija, bajo ninguna consideración, a los culpables de un gobierno fantasma y una campaña clandestina.

Un analista amable me dijo que la única idea fuerza de esta campaña se resume en este grito por justicia que levanté hace más de un año: #PorEstosNo! Es una pena que así sea, pero no nos queda otro camino. No le digo por quién votar. Solo le digo por quién no hacerlo.

Rosa María Palacios

Contracandela

Nació en Lima el 29 de Agosto de 1963. Obtuvo su título de Abogada en laPUCP. Es Master en Jurisprudencia Comparada por laUniversidad de Texasen Austin. También ha seguido cursos en la Facultad de Humanidades, Lengua y Literatura de laPUCP. Einsenhower Fellowship y Premio Jerusalem en el 2001. Trabajó como abogada de 1990 a 1999 realizando su especialización en políticas públicas y reforma del Estado siendo consultora delBIDy delGrupo Apoyoentre otros encargos. Desde 1999 se dedica al periodismo. Ha trabajado enradio, canales de cable, ytelevisiónde señal abierta en diversos programas de corte político. Ha sido columnista semanal en varios diarios.