Nació en Lima el 29 de Agosto de 1963. Obtuvo su título de Abogada en laPUCP. Es Master en Jurisprudencia...

El futuro del poder, por Rosa María Palacios

"Con dos semiempatados en segundo puesto, se puede jugar horas al cálculo de probabilidades (gracias amigos ingenieros y matemáticos, nunca tan útil la ciencia estadística), pero con tan poca distancia entre ambos, hay que contar todos los votos. No hay otra forma, por ahora"

Ha pasado una semana desde que fuimos a votar y todavía no hay certeza de quién enfrentará a Keiko Fujimori en la segunda vuelta. Pero, pese a todos los errores, tardanzas y complejidad, algunas cosas sí sabemos. En comparación con las elecciones pandémicas del 2021, los datos preliminares sobre participación ciudadana y votación nula o en blanco son muchísimos mejores. ¿Esto qué quiere decir? Que la representación mejora porque son los propios electores los que así lo han decidido.

El ausentismo en primera vuelta del 2021 llegó casi al 30%, el voto nulo y blanco sumó 27%. En esta oportunidad (cifras al 93%) el ausentismo es de 23% y el voto nulo y blanco no llega al 17%. Contra lo que se esperaba, con una cédula de 5 elecciones y 35 partidos, el elector redujo el voto nulo significativamente. Esto prueba que la preparación sirvió. También sirvió explicar el efecto del voto nulo en la resultante del voto válido. Esto persuadió a muchos de que era necesario involucrarse más. Nunca podremos saber cuál es el porcentaje de nulo intencional versus el nulo involuntario, pero una caída de 10 puntos es significativa.

Sin embargo, donde el resultado sí es decepcionante es en el voto perdido. Sí, como parece, País para Todos no logra llegar al Congreso, podríamos superar el 33% de votos que no tendrán representación alguna. Se dijo y se advirtió toda la campaña.17 partidos no pasaron el 1%, pero todo suma. Solo 6 van a tener representación parlamentaria. Pero ¿cómo puede orientar su voto el elector si les quitaron las PASO y les prohíben las encuestas? El salto olímpico de Nieto, Belmont y Sánchez la última semana cambió la conformación del Congreso y probablemente la segunda vuelta presidencial. Si queremos mejorar la representación democrática, ahí está la importancia de restituir las PASO. Si estas hubieran sido esas primeras elecciones primarias, con una valla de 3%, por ejemplo (la ley establecía 1,5%), tendríamos una “segunda vuelta” para Congreso con 8 partidos, bastantes plurales. Ojalá el Congreso elegido considere la importancia de esta reforma.

El Congreso que se viene, aun con cifras preliminares, tiene una ventaja para su funcionamiento. Siendo menos partidos, podrían armar bloques mejor consolidados. Los números mágicos del Senado (que es lo que importa porque tiene la última palabra) son estos: 21 para que no te vaquen, 31 para poder legislar y 41 para poder vacar, nombrar autoridades y modificar la Constitución. 21, por sí sola, solo tiene Fujimori. Sánchez, López Chau y Belmont pueden sumar los 21 si es que hay que impedir la vacancia de Sánchez. De ahí que este necesite hacer una alianza lo antes posible. López Aliaga, con 9, necesita del fujimorismo para sobrevivir, si llega a la presidencia. Si Keiko le baja el dedo, no dura un mes. Ambos, Sánchez y López Aliaga, pueden estar en segunda vuelta contra la única segura, Fujimori. Pero si López Aliaga la humilla, le espera el futuro de Kuczynski.

Para legislar, Fujimori y López Aliaga pueden llegar a los 30 votos. Pero el bloque de izquierda está muy lejos. ¿Quién será el fiel de la balanza? Nieto. Esos 7 u 8 senadores van a tener el enorme poder de mantener la sensatez entre dos grupos antagónicos que los van a necesitar para inclinar la balanza en un sentido u otro. El resultado los ha puesto en un lugar crítico. Con un bloque de derecha y otro de izquierda profundamente separados, son solo ellos los que quedan. La enorme responsabilidad de Nieto es la de liderar una pequeña bancada, desde fuera del Congreso, y hacerla un instrumento a favor de sus propuestas de campaña encontrando consensos a la derecha y a la izquierda. Toda la legislación que derogue leyes pro crimen puede depender de ellos, así como la restitución de derechos constitucionales en materia educativa. La presencia de Flavio Figallo para reconstruir desde Sunedu hasta el programa de educación sexual puede dar esperanzas en medio de tantas decepciones.

El bloque de izquierda no puede, con esos escaños, reformar la Constitución para convocar a una asamblea constituyente con el objetivo manifiesto de demoler el capítulo económico. Es imposible, así que todos a calmarse. En los temas de derroche fiscal, violación de derechos económicos, es muy probable que la bancada de Buen Gobierno pelee al lado del bloque de derecha. En defensa de derechos constitucionales, peleará probablemente contra el bloque de derecha.

Sé que hay un grupo de mis lectores que cree que es viable anular las elecciones. Mi consejo es que no pierdan su tiempo. Jurídicamente, es imposible porque las irregularidades administrativas (que siempre las hay, desde extravío de actas hasta mesas sin instalar, en todas las elecciones) no configuran ni en la Constitución ni en la ley causal de nulidad. Eso simplemente no existe. ¿Políticamente se puede tomar una decisión como la de Alberto Fujimori el año 2000? Descarto que Balcázar tenga esa capacidad o que el JNE quiera asumir poderes dictatoriales. Pero hay un detalle más. Keiko Fujimori está muy contenta con el resultado. Si echan unos números, con aproximadamente 10% del total de electores (tiene casi 2,700,000 votos de 27 millones) puede llegar a la presidencia. La reina de los pigmeos nunca más la va a tener tan fácil. Y encima tiene un tapón sólido, a diferencia de los demás. No les va a regalar este triunfo.

Mientras tanto, a esperar con paciencia el trabajo de los JEE y el JNE. La pelota y la velocidad de esta están en su cancha. Con dos semiempatados en segundo puesto, se puede jugar horas al cálculo de probabilidades (gracias amigos ingenieros y matemáticos, nunca tan útil la ciencia estadística), pero con tan poca distancia entre ambos, hay que contar todos los votos. No hay otra forma, por ahora.

Un consejo final, para lo que pueda ser útil. No juzgue al prójimo por sus creencias. Las personas siempre son dignas, las ideas son las que son malas. Las creencias no se forman por hechos sino por sentimientos, y estos pueden ser más arraigados que la más evidente verdad. Muy pocas personas tienen una profunda introspección, enorme conocimiento y sólidos medios de información. Las demás se guían por retazos de la verdad y por lo que sienten. En una elección peruana, ese sentimiento es miedo y el miedo conduce a la violencia. Con la experiencia de tantas elecciones encima, esta es la etapa del terror. Pero juntos pasaremos a través de ella. ¿Necesita ayuda? Salga de los grupos tóxicos y busque algunos que le den soporte. Tengo de los dos, pero estoy infinitamente agradecida a mis amigos caviarísimos que me ayudan a caminar serena en la tormenta.

Rosa María Palacios

Contracandela

Nació en Lima el 29 de Agosto de 1963. Obtuvo su título de Abogada en laPUCP. Es Master en Jurisprudencia Comparada por laUniversidad de Texasen Austin. También ha seguido cursos en la Facultad de Humanidades, Lengua y Literatura de laPUCP. Einsenhower Fellowship y Premio Jerusalem en el 2001. Trabajó como abogada de 1990 a 1999 realizando su especialización en políticas públicas y reforma del Estado siendo consultora delBIDy delGrupo Apoyoentre otros encargos. Desde 1999 se dedica al periodismo. Ha trabajado enradio, canales de cable, ytelevisiónde señal abierta en diversos programas de corte político. Ha sido columnista semanal en varios diarios.