Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...
¿Para qué quiere quedarse en el cargo José Jerí? Por la vergüenza que significa ser despedido. Porque impediría seguir raspando el fondo de la olla de los contactos personales. Además, medio año más de presidencia son ingresos no desdeñables. Si aparecen problemas legales, fiscales y jueces lo mirarían con otros ojos. Hay más motivos, por supuesto, pero con esos basta.
Aunque para poder quedarse en Palacio Jerí tendría que mantenerse tranquilo y no dedicarse a dar explicaciones estrambóticas sobre su actuación, como viene haciendo ahora. Hay gente con poder interesada en que se quede, pero la defensa de Jerí no ha hecho sino empeorar las cosas. Hace tres días pensé que se quedaría. Hoy eso no me parece tan seguro.
Lo que ha cambiado es el peso de un solo argumento. Al principio se pensó que la partida de Jerí produciría un río revuelto, en desmedro de las principales candidaturas. Ahora resulta que el río revuelto lo está produciendo la insistencia de Jerí en quedarse en sus propios términos, que eso puede tener resultados impredecibles en las calles y en el clima electoral.
Otro factor de riesgo es que si Jerí efectivamente va a ser separado del cargo, toda demora dificulta las cosas. Pues quienes logren armar una conmoción civil (incluso una moderada, si existe tal cosa) van a captar el voto descontento, cada vez más irritado y abundante dentro y fuera del Congreso. Es decir, puntos para la izquierda.
Por el camino que va, Keiko Fujimori puede terminar perdiendo su boleto a la segunda vuelta, en lo que sería su cuarta derrota electoral. Es cómodo tener a un amigo sidente durante la campaña, pero quizás debió desprenderse de él en el primer momento. Ahora ya es tarde, y ya hay campanas doblando por Jerí, y acaso también por ella.
Quizás es algo prematuro afirmar, o siquiera sugerir, que el incidente del chifa Xin Yan va a decidir las próximas elecciones generales. Dependerá de si Jerí puede seguir disparándose al pie más de lo que ya está haciendo. O de si se producen nuevos descubrimientos en la trayectoria del juvenil y exitoso político de Somos Perú, que lo quiere separar del partido, pero no se anima.

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).