Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...
Al asumir la presidencia interina, el congresista José Jerí recibió el premio de todo recién llegado: una alta aprobación. En su caso, la cifra se debía a dos factores: nadie lo conocía y, al reemplazar a Dina Boluarte, para cierto tipo de lógica él tenía que ser mucho mejor que ella. Jerí empezó a trabajar su imagen desde el primer día en Palacio, y en cárceles y comisarías.
Contra lo que pudiera parecer, la caída en la aprobación de Jerí no comenzó con el incidente de la cena en el chifa. Resulta más lógico suponer que esa caída arrancó cuando empezó a entenderse que su política de seguridad ciudadana era la misma que todas las anteriores. Esos son los ocho puntos de caída que ha detectado la encuesta Datum.
Lo que ha hecho la cena en el chifa es acelerar el descrédito de Jerí, al grado de sugerirle a antiguos colegas del Congreso una vacancia. El candidato Rafael Belaúnde ha dicho que solo impide su vacancia la proximidad de las elecciones. Otros han comparado la capucha de Jerí con el Rolex de Boluarte, es decir, un argumento para esquivar la verdad.
Quizás el descubrimiento más fuerte no es la cena misma, sino que Jerí ya tenía viejas relaciones con el empresario de muy dudosa reputación que lo acompañó en la mesa y con otros del mismo corte. Sobre eso se ha venido hablando relativamente poco, aunque en los últimos días la palabra negocios ha ido adquiriendo una nueva prominencia.
¿Qué está pasando? Alguien podría decir que ni Jerí ni Boluarte fueron elegidos, sino aupados a la presidencia por las circunstancias. Pero las probabilidades de que llegaran al mismo punto dos personas con perfiles políticos, es decir, conductas, tan parecidos no son muy altas. O quizás nos equivocamos, y sí son muy altas.
A partir de la aparición de los resultados de la primera vuelta, la aprobación de Jerí podría detener su caída, como expresión de desagrado entre quienes no vieron a su candidato pasar a la segunda vuelta. Suele suceder, pero solo si el presidente saliente se queda tranquilo y no habla mucho. Que no son especialidades de Jerí.
Un problema adicional de Jerí es que a partir de ahora candidatos y fabricantes de memes lo van a usar como piñata, equivalente a un serio empacho de bocadillos amargos. Incluso algún fiscal ya le está preparando el menú familiar N.° 1.

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).