
Keiko Fujimori va segunda en las encuestas, con algo más de la mitad de la intención de voto de Rafael López Aliaga, muy pegada a Mario Vizcarra. Es cierto que en los meses que faltan para las dos vueltas electorales las cifras pueden cambiar. Pero el de Fujimori no es cualquier segundo puesto, y tiene todos los visos de ir camino a un tercer puesto, o peor.
¿Qué está pasando allí? Son varios fenómenos. Uno es la sobreexposición de la imagen: demasiado tiempo dedicado a perseguir una presidencia esquiva ya ha aburrido a una parte de sus fans. Digamos que políticamente se ha sobrevivido a sí misma, y que su elenco estable de jerarcas se parece al pasado como dos gotas de agua.
Luego está la pública y notoria asociación de la bancada fujimorista con Dina Boluarte, que es verdadera kriptonita electoral. Es el mismo fenómeno que ya ha ubicado a César Acuña en una muy poco interesante intención de voto, de la que no lo vemos saliendo. Los votos de Fuerza Popular y de APP fueron claves para sostener a Boluarte en su lamentable presidencia.
La multiplicación de los llamados partidos es un indicio de que la gente está cambiando. En esa acumulación de mini cifras que aparecen bajo el membrete otros están comprendidos votantes que siguieron a la familia Fujimori 30 años, y ahora finalmente quieren otra cosa. No son muchos, pero quizás sí los suficientes para limarle a la candidatura el margen de victoria o de paso a la segunda vuelta.
En los predios de la derecha López Aliaga no es cualquier rival. Haber sido alcalde de Lima le da un peso estadístico en la misma plaza fuerte electoral de Fujimori. Comparado con ella, él es un rostro nuevo, que viene sin el lastre de un anti cultivado a lo largo de varios decenios, y para los derechistas con un perfil ideológico más definido.
¿Qué puede hacer la candidata para repuntar? Esperar a que López Aliaga cometa un error. Llegar a un acuerdo con Martín Vizcarra para recoger el 7% que ahora tiene el hermano Mario. Empezar a recorrer las zonas que la ayudaron a llegar a la segunda vuelta en el 2021. Cambiar de séquito, por uno que no se vea tan desgastado. Con una figura desgastada en el equipo ya es más que suficiente.

A lo largo de un siglo, surgen preocupaciones sobre el uso militar y la posible conciencia de las máquinas, evocando una crisis de confianza en la tecnología.

Este caso podría explicar los múltiples atentados contra músicos, tras un preocupante patrón de violencia y el peligro de la corrupción en el ámbito del transporte y la seguridad.

Keiko Fujimori enfrenta críticas por su ineficacia como gobernante, revelando su dificultad para manejar el Congreso. Enviar facultades delegadas sin acuerdo previo es considerado un error.

Reconocida por publicar la primera edición de "Ulysses" de James Joyce en 1922, la librería es un símbolo de resistencia literaria. Beach fue encarcelada por negarse a vender un libro a un oficial nazi en 1941.

Donald Trump busca difundir su marca en espacios oficiales y geográficos, con propuestas que han encontrado resistencia, incluso entre Estados fronterizos con Canadá.