Periodista por la UNMSM. Se inició en 1979 como reportera, luego editora de revistas, entrevistadora y columnista. En tv, conductora...
Dicen que cuando un enemigo se equivoca hay que dejarlo en el error, pero la estrategia de la derecha local rumbo a las próximas elecciones es tan torpe, contraproducente e ineficaz que hasta da pena. ¡Vamos! Parece diseñada por un mono con metralleta bajo los efectos de un alucinógeno. Y, si siguen así, fácil ninguno pasa a segunda vuelta y terminamos atrapados entre dos opciones de izquierda radical (la centroizquierda parece en estado catatónico, así que no cuenta mucho) y nuestra frágil democracia no se merece eso.
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Como acá somos generosos, ahí les van algunos consejos bienintencionados para corrijan rumbos. Y van para todos, desde Keiko Fujimori hasta Rafael López Aliaga, pasando por Phillip Butters, Carlos Álvarez, Rafael Belaúnde, Carlos Espá y toda la pléyade de minicandidaturas en las que se ha fraccionado -mejor dicho, estallado- la derecha peruana, una hazaña que antes lograban sólo los partidos de la izquierda.
Quitando detalles irrelevantes como edad, peso, falda, corbata o mangas de camisa, los discursos de los candidatos derechistas parecen hechos por el mismo tramitador de Azángaro. Ninguna propuesta sorprendente, ningún planteamiento medianamente creativo, ningún gesto de verdadero impacto. Mano dura, pena de muerte, cárceles inhumanas, Bukelebukelebukele. Escuchándolos, se parecen entre ellos como dos gotas de aceite y eso sólo cimenta la homogeneidad gris en la que se mueven. ¡Piensen! Como diría un marketero, algún valor agregado debe tener cada uno, algo diferente que vender más allá de los clichés de siempre. Es verdad que aún no han contratado estrategas de campaña -salvo Porky, que tiene un equipo desde hace meses, aunque igual se esté hundiendo en las encuestas-, pero el producto ya está en exhibición y tiene que venderse pronto. O comenzarán a oler (aún más) a podrido.
Sí, la seguridad es la principal preocupación de la ciudadanía, pero no es lo único que le inquieta. Los candidatos de la derecha ven al votante como un bicho aterrado y unidimensional que no tiene en la cabeza nada más que en el miedo que le meten los noticieros mañana, tarde y noche. Y aún si así fuera, la gente no es tonta: sabe que ustedes van a resolver el problema, porque ustedes parieron las leyes pro crimen. Busquen otras propuestas. El ciudadano también tiene otras inquietudes cotidianas. ¿Cuáles? Uf. La educación de sus hijos, la crisis de la vivienda, los pésimos servicios de salud. Ninguno está tocando estos temas.
Pero no sólo se trata de angustias, miedos y preocupaciones. La ciudadanía también necesita esperanzas y sueños. Una propuesta centrada en una visión tenebrosa de la realidad aburre y terina causando rechazo. Hemos revisado las franjas electorales y prácticamente ningún candidato habla, por ejemplo, de la cultura, del cine, del deporte, del arte popular, elementos fundamentales de la convivencia ciudadana. No olviden que hubo un candidato que casi ganó una elección recitando a Calderón de la Barca.
El peor error de todos. El terrorismo fue derrotado hace casi tres décadas y usarlo como caballito de batalla sólo asusta a algunos limeños nerviositos. En el interior, en cambio, saben perfectamente que Abimael Guzmán murió, que Polay está preso y que los remanentes de Sendero Luminoso están arrinconados en la selva. Además, en el sur, la gente está harta de ser terruqueada y es inexplicable por qué los candidatos de derecha siguen haciéndolo. ¿No han aprendido de lo que le pasó a Phillip Butters?
El medio centenar de peruanos que fueron víctimas de la represión del gobierno de Dina Boluarte no se van a borrar de un plumazo. Son vidas humanas mutiladas. Son madres, esposas, hermanos que perdieron a un ser querido. Lo que los candidatos de derecha hayan dicho sobre esas muertes les saltará en la cara más temprano que tarde. Quienes apañaron a Dina Boluarte lo pagarán caro. Los que no, todavía tienen tiempo de actuar con empatía y preparar respuestas que no pasen por un “se lo merecían”.
¿Está entusiasmado con la performance de Jerí en las encuestas y jura que arrimarse a él le puede ganar simpatías? Olvídelo. Su popularidad es volátil y más pronto que tarde se convertirá en un lastre tan o más pesado que Dina Boluarte. Más le vale tomar saludable distancia. Ahora, si la bancada del partido por el que candidatea colaboró en encumbrarlo, mala suerte: usted cargará con el pasivo. Y si sale con que no se responsabiliza de lo que hace su bancada actual, la gente lo verá como a un Yonhy Lescano.
Y, último consejo, dejen de atacarse entre ustedes, por mucho que crean que eso les va a redituar votos en primera vuelta. Si, por algún milagro, usted pasara a segunda, necesitará esos votos y las ofensas personales son imborrables. Tal vez no para su contrincante, que puede tener el pellejo duro, sino para el votante que saber ver el oportunismo a una legua.
No sé si alguno tomará estos consejos en cuenta o si, fieles a la costumbre, seguirán cometiendo los mismos errores de cada campaña y volviendo a perder. Lo único que puedo decir es: “¡Después no digan que no se lo advertimos!”

Periodista por la UNMSM. Se inició en 1979 como reportera, luego editora de revistas, entrevistadora y columnista. En tv, conductora de reality show y, en radio, un programa de comentarios sobre tv. Ha publicado libro de autoayuda para parejas, y otro, para adolescentes. Videocolumna política y coconduce entrevistas (Entrometidas) en LaMula.pe.