
Con la historia del islote Santa Rosa, tanto Dina Boluarte como Gustavo Petro tienen para pasarse el año que les queda presidiendo con tono patriotero. Perú es el más incómodo, pues reclama la soberanía y a la vez tiene a su gente viviendo en la clásica pobreza nacional. De las tres nacionalidades convergentes, la nuestra es la peor tratada por su Estado.
Como hay ganancia política que cosechar, primero llegaron algunos ministros para cantar el himno a coro. Luego veremos movimientos castrenses, en los tres países. Por último, tal como van las cosas, aparecerán los costosos abogados que litigan sobre estos temas en la Corte Internacional de La Haya, en juicios que pueden ser largos.
Quizás los dos países pueden ahorrarse un juicio si ponen en marcha los mecanismos diplomáticos cuanto antes. Para eso se necesitaría que los dos presidentes bajen el tono. Lo cual no va a ser fácil en un creciente clima electoral en el Perú. Además, los diplomáticos atraen reflectores que los políticos les envidian.
Luego hay la posibilidad de un mediador, como en los viejos tiempos. El Papa se ha excluido por su peruanofilia, pero hay otras personas o instituciones disponibles para interponer sus buenos oficios. Además, eso sería una lección a un mundo que se ha vuelto pugnaz y violento.
Estamos ante dos mensajes distintos. Boluarte dice que no piensa reunirse con nadie, porque no hay nada que discutir. Petro no reclama la colombianidad del islote, sino que cuestiona su peruanidad; en otras palabras, ofrece un juicio para aclarar las cosas. Lo cual invita a que Torre Tagle explique en detalle cómo es la situación.
El lugar en disputa es uno de esos lugares privilegiados donde tres o más países se tocan, creando el potencial para una integración económica como las que venimos buscando desde hace tanto tiempo. Allan Wagner lo vio en el caso de Bolivia, Chile y Perú. No hay, que sepamos, alguna propuesta interesante para la zona de Brasil, Colombia y Perú.
Esa integración podrá mantener a raya lo que no se dice, o se dice poco, sobre el triángulo Santa Rosa, Leticia, Tabatinga: el delito al paso, anclado en el contrabando y otras formas de tráfico. Contra lo que dice Boluarte, todavía hay mucho que discutir en el tema del islote cuyas coordenadas son, por el momento, 4°13′39″S 69°57′23″O.

A lo largo de un siglo, surgen preocupaciones sobre el uso militar y la posible conciencia de las máquinas, evocando una crisis de confianza en la tecnología.

Este caso podría explicar los múltiples atentados contra músicos, tras un preocupante patrón de violencia y el peligro de la corrupción en el ámbito del transporte y la seguridad.

Keiko Fujimori enfrenta críticas por su ineficacia como gobernante, revelando su dificultad para manejar el Congreso. Enviar facultades delegadas sin acuerdo previo es considerado un error.

Reconocida por publicar la primera edición de "Ulysses" de James Joyce en 1922, la librería es un símbolo de resistencia literaria. Beach fue encarcelada por negarse a vender un libro a un oficial nazi en 1941.

Donald Trump busca difundir su marca en espacios oficiales y geográficos, con propuestas que han encontrado resistencia, incluso entre Estados fronterizos con Canadá.