Docente del departamento de Administración de la Universidad del Pacífico e investigadora del CIUP

MIPYME: el corazón productivo del Perú que late con futuro, por Patricia Larios-Francia

Las micro, pequeñas y medianas empresas generan más de 10 millones de empleos y son esenciales para el emprendimiento femenino, con un 44.6% lideradas por mujeres.

El 27 de junio, el mundo conmemora el Día Internacional de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYME), una fecha que nos invita a mirar de frente a un sector que, lejos de ser marginal, es el núcleo dinámico de nuestras economías. En el Perú, las MIPYME representan el 99.1% del total de empresas formales, generan más de 10 millones de empleos directos y aportan el 20.2% del PBI nacional. Son también el rostro del emprendimiento femenino: el 44.6% son conducidas por mujeres.

Las MIPYME están en todas partes: en las bodegas de barrio, los talleres familiares, las startups regionales, las cooperativas rurales, los emprendimientos culturales y los servicios digitales emergentes. Son fuente de trabajo, movilidad social y riqueza distribuida. Pero también son mucho más que cifras: representan sueños que se levantan a las 5 de la mañana, familias que invierten todo lo que tienen en una idea, y comunidades enteras que se sostienen gracias a su actividad.

Durante la pandemia, una cuarta parte de las MIPYME peruanas se vio obligada a cerrar. Sin embargo, en apenas dos años, más de 2.3 millones lograron formalizarse nuevamente. Este fenómeno no es solo una muestra de recuperación económica: es una expresión de resiliencia colectiva.

Más allá de sus desafíos estructurales —como el acceso limitado a financiamiento, la alta informalidad laboral o las brechas de digitalización—, las MIPYME están llamadas a ser protagonistas de la transformación económica. En ellas se encuentra una enorme capacidad de innovación inclusiva, especialmente cuando se integran a cadenas de valor globales, adoptan tecnologías verdes o desarrollan soluciones locales con impacto nacional.

Las PYME y los emprendedores son motores clave de las transiciones ecológica y digital, debido a su gran peso en la economía, su papel en el desarrollo y la propagación de la innovación y su huella medioambiental colectiva. Las prácticas sostenibles y la adopción digital se están convirtiendo en requisitos indispensables para que las PYME puedan competir en los mercados locales y mundiales, pero muchas se enfrentan a retos a la hora de adaptar sus modelos de negocio e invertir en la transición. El trabajo de la OCDE arroja luz sobre las tendencias de transformación y las palancas políticas clave para liberar el potencial de la doble transición en la diversa población empresarial, al tiempo que se abordan las compensaciones y los riesgos.

Desde el ámbito internacional, estrategias como el SMEWG Strategic Plan 2025-2028 de APEC y el Índice de Políticas para PyMEs de América Latina y el Caribe 2024 promueven con firmeza la creación de ecosistemas que favorezcan el emprendimiento formal, la innovación, la internacionalización y la transformación digital.

¿Cómo apoyarlas? La respuesta es clara: debemos co-crear un entorno que les permita florecer. Esto implica avanzar en:

  • Políticas públicas integradas que faciliten su formalización, financiamiento y acceso a mercados.
  • Formación y capacitación en competencias digitales, gestión empresarial e innovación.
  • Alianzas público-privadas que conecten a las MIPYME con la gran empresa, la academia y los centros de innovación.
  • Sistemas de evaluación y datos abiertos que permitan diseñar intervenciones basadas en evidencia, regionalizadas y con enfoque inclusivo.

La Visión del Perú al 2050 reconoce a las MIPYME como actores clave para alcanzar un desarrollo sostenible, competitivo y equitativo. Pero ese futuro no llegará solo. Requiere compromiso político, voluntad empresarial, articulación territorial y participación ciudadana.

No solo debemos celebrar a las MIPYME. Las reconocemos como agentes de cambio, guardianas de la economía real y semillas del desarrollo territorial. Apostar por ellas es apostar por un Perú más justo, diverso y próspero.