Docente del departamento de Administración de la Universidad del Pacífico e investigadora del CIUP
por Patricia Larios-Francia
*Profesora de Administración de la Universidad del Pacífico e investigadora CIUP
La necesidad de una política nacional para dinamizar el ecosistema de innovación en nuestro país es cada vez más urgente, sobre todo con impacto en las mujeres, MIPYME y las cadenas productivas. El Perú se ha convertido en los últimos años en un potencial centro de desarrollo de la región; esto ha sido posible gracias a diferentes eventos, como la instalación del hub logístico del Pacífico en la ciudad de Chancay, la transición energética con la explotación y transformación del litio y cobre, el crecimiento exportador de los productos agroindustriales con récords mundiales, la pesca y acuicultura sostenibles, la economía digital, así como una industria turística y gastronómica de nivel premium altamente reconocida a nivel internacional.
Para poder maximizar estas oportunidades y que se conviertan en puntos generadores de crecimiento económico, empleo digno, oportunidades para la micro, pequeñas y medianas empresas, y fortalecimiento para la gran empresa, es necesario que todos los actores del ecosistema peruano trabajemos de manera articulada, con estrategias claras hacia la innovación y la sostenibilidad.
Ante este panorama, el pasado mes de julio se publicó la Política Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (POLCTI) al 2030, documento que integra un exhaustivo diagnóstico de la situación de la Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI), caracterizada por bajos niveles de competitividad con productos identificados con bajo valor agregado y bajo nivel de contribución de la CTI en la solución de los problemas económicos, sociales y ambientales del país.
Este diagnóstico hizo posible la definición del problema público de CTI como “las insuficientes capacidades científicas, tecnológicas e innovadoras —llamadas capacidad en CTI— necesarias para el desarrollo general y sostenible del país”, así como la identificación de las causas directas de dicho problema: a) débil institucionalidad del Sistema Nacional de CTI, b) débil e insuficiente capital humano y físico, y c) insuficientes incentivos para el desarrollo de la CTI.
La POLCTI al 2030 establece como objetivo ubicar al Perú dentro de los 50 países más innovadores del mundo para el año 2030, teniendo como prioridades la formación de capital humano de alta calificación y competencia, la generación de conocimiento científico y tecnológico conforme con los requerimientos prioritarios del país en general, el crecimiento de la innovación en los sectores productivos y de servicios sociales, la creación de mecanismos de financiamiento adecuados para las necesidades de los actores, la promoción de la apropiación social de la Ciencia, la Tecnología e Innovación (CTI) y el fortalecimiento de la institucionalidad del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SINACTI).
La POLCTI nos enmarca entonces un objetivo claro, y corresponde a todos los actores del ecosistema de innovación trabajar de la mano con las instituciones del SINACTI: empresas privadas, inversores, la academia, instituciones de investigación, la sociedad civil y las diferentes instituciones del gobierno.
A nivel internacional tenemos evidencia del desarrollo de ecosistemas maduros en Latinoamérica, Europa y Asia; en todos ellos ha existido un componente común constituido por el fortalecimiento de la MIPYME y de los emprendimientos de base científico-tecnológica (EBCT). Esto responde a la necesidad de generar nuevo conocimiento para el desarrollo de propuestas de nuevos productos y servicios innovadores que generen valor y competitividad.
En este sentido, desde la Universidad del Pacífico se ha desarrollado la AGENDA 2026, iniciativa que presenta propuestas de políticas públicas enfocadas en diferentes temas de importancia para el desarrollo del país, entre ellos la política de innovación.
Se propone dinamizar el ecosistema de Ciencia, Tecnología e Innovación con énfasis en el fortalecimiento de las MIPYME, la integración de las mujeres en los procesos de I+D+i (Investigación, desarrollo e innovación) y en el desarrollo de cadenas de valor productivas estratégicas. Para ello se identifican nuevas líneas de investigación, como, por ejemplo, la biotecnología y biodiversidad con enfoque hacia los territorios andinos y amazónicos, que son fuentes de materias primas naturales y sostenibles, y que generarán el desarrollo de las comunidades productoras regionales y el fortalecimiento de las cadenas productivas.
Otra línea prioritaria es la investigación hacia soluciones para la descarbonización y energías verdes, de la mano con modelos regionales de economía circular y carbono neutro. Para ello, tenemos diferentes marcos referenciales a nivel mundial que, en algunos casos, no solo se focalizan en la generación de investigación y desarrollo tecnológico, sino también en la propuesta de normativas y estándares para asegurar rutas sostenibles globales.
La investigación en el Perú debe tener un enfoque hacia el desarrollo de nuevas tecnologías, y esto solo será posible si, y solo si, desarrollamos talento humano con capacidades tecnológicas; si aseguramos infraestructura adecuada para el desarrollo de nuevos productos, para prototipar, para escalar, para generar una cultura de transformación; y si consideramos políticas fiscales flexibles que beneficien y promuevan las actividades de I+D+i. Debemos formar un sistema de innovación sólido, articulado, visionario e inclusivo.

Docente del departamento de Administración de la Universidad del Pacífico e investigadora del CIUP