Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...
Este año se cumplen cuatro decenios del fallecimiento de Martín Adán, cuyo atractivo para el público lector ha decrecido algo en los últimos años. Quizás es porque a partir de un momento la atención se volcó hacia los centenarios de César Vallejo, más famoso y más internacional, o simplemente porque el gusto está cambiando.
De Adán siempre se supo que era estupendo poeta, pero limitaciones varias, editoriales y de estilo, hacían de este poeta difícil una lectura poco asequible. Fue recién con la edición del Instituto Nacional de Cultura, en 1971, que esa poesía empezó a circular con más fuerza. El libro del INC llegó a vender dos ediciones de 5,000 ejemplares cada una.
Hoy son relativamente frecuentes las ediciones y reediciones. Una obra que ha ido naciendo y difundiéndose fragmentaria, dispersa y descuidada, ha venido siendo rescatada del olvido y ordenada por el esfuerzo de docenas de académicos. La lectura de los poemas de Adán se ha multiplicado y profundizado.
Pero esta obra es variada. La nouvelle vanguardista La casa de cartón (1928) sigue siendo un bestseller. La prosa conserva su modernidad, y el binomio adolescencia-Barranco todavía es una de las plazas fuertes de la ciudad romántica. Los ensayos de De lo barroco en el Perú (1961) son menos populares, pero están cargados de una recóndita vigencia.
Así, Adán pasó de ser un autor al que faltaba descubrir, a ser un autor al que ahora hay que mantener vigente. Alguna vez Luis Alberto Sánchez lo proclamó el mayor poeta vivo del Perú. Pero hoy entre los fallecidos es más fuerte la competencia por lectores, comentaristas y menciones. Sobre todo para alguien al que hemos instalado entre el pasado y el presente.
Con el paso del tiempo La mano desasida (1964) se ha definido como su obra más importante. El poema, de unas 300 páginas, recién hace unos años ha merecido una edición salida a buscar en archivos y libretitas, que se puede llamar completa. Aunque la obra de Adán sigue alojando, si esa es la palabra, numerosos textos sospechados y desaparecidos.
Cuarenta años del fallecimiento es un momento ideal para entrar en contacto con el poeta o releerlo. Como se ha dicho de tantos buenos poetas, Martín Adán está escribiendo cada vez mejor.

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).