El 9 de diciembre de 2024, de manera oficial, terminó el bicentenario de nuestra independencia. Sin embargo, por inercia, muchos siguen pensando y actuando sin percatarse de que estamos en el tricentenario.
Ante el escenario actual, que es desesperanzador, es imperativo reflexionar, proponer y actuar. El desafío es romper los paradigmas que nos atan a la ignorancia y la mediocridad para salir de la recesión mental en la que nos encontramos. Es hora de reivindicar los principios republicanos y apostar por una economía basada en el conocimiento, la ciencia y la tecnología, con el fin de transformar nuestra matriz productiva.
Urge definir el rol del Estado, el cual debe ser fuerte, ni grande ni pequeño, pero capaz de hacer cumplir las normas y evitar leyes que generen impunidad. Debe garantizar el bienestar de todos, con conciencia ecológica y respeto a los pueblos originarios. Además, debe promover el espíritu emprendedor, facilitando el acceso a la tecnología y al crédito a bajo costo, ayudando a conquistar el mercado interno y externo a través de la transformación industrial y el paradigma de la calidad. Asimismo, debe mejorar la productividad y competitividad para que el país sea protagonista en el mercado global.
Es fundamental fortalecer nuestro capital humano a través del trinomio alimentación-salud-educación, estableciendo una política que consolide la seguridad alimentaria para erradicar la anemia y la desnutrición crónica. Solo así las personas podrán asimilar las enseñanzas impartidas en un sistema educativo que privilegie la formación ciudadana con conciencia crítica y principios éticos.
Urge concertar bajo nobles ideales para forjar una sociedad que reivindique la meritocracia, donde el valor de las personas radique en la libertad sin miserias y se reconozca que todos son iguales ante la ley.
El tricentenario nos llama a construir un futuro donde la libertad, la justicia y el conocimiento sean los pilares de una sociedad más próspera y equitativa. El momento de actuar es ahora, no mañana.
Ingeniero Electrónico con maestría en administración de empresas. Con experiencia profesional como gerente de empresas tecnológicas, profesor universitario, congresista de la república y gobernador regional. Impulsor de la transformación digital del Perú. Demócrata por convicción, apasionado por la grandeza del Perú y el talento de los peruanos.