Oráculo del Jockey Plaza, por Mirko Lauer
“Se podría pensar que Fujimori está sobre todo probando las aguas de su situación legal”.

Dina Boluarte dura hasta el 2026. No es la declaración de un curtido politólogo ni de un vocero partidario, sino la obvia conclusión de un Alberto Fujimori con ganas de opinar algunas cosas. Es probable que veamos más de esto en los próximos tiempos, pero los signos de enfermedad portátil son elocuentes: el hombre es una figura, pero no el dirigente.
Pero hay un giro en las cosas que dijo al paso en un centro comercial, con la libertad de quien ya no tiene responsabilidades, sobre todo la descripción de Vladimiro Montesinos como un eficaz colaborador al que afectó un excesivo gusto por el dinero, la idea que su hijo Kenyi ya no piensa en la política.
Se podría pensar que Fujimori está sobre todo probando las aguas de su situación legal. Su indulto sigue con enemigos dentro y fuera del país, y hay casos peligrosos dando vueltas por los expedientes de la justicia. El propio paseo por el Jockey Plaza (¿quién llamó a la prensa?) es indicio de que seguir libre es importante para él.
Hubo un tiempo en que Fujimori libre era considerado un fuerte activo político para su hija Keiko. Luego las cosas se voltearon, y Fujimori, libre o preso, era considerado un hándicap para las candidaturas de la hija. ¿Hoy tiene algún signo, real o imaginado, la libertad de Fujimori? Quizás la idea es que la familia está completa.
No parece una idea muy importante, pero quizás a través de ella el padre está comunicando al partido que no hay intención de causar problemas con declaraciones desligadas de la línea central. Esto para que FP no intente meterlo de vuelta en la cárcel, o por lo menos devolverlo a los tribunales que acaba de dejar.
Decir cosas sin ampulosidad en medio de un paseo de verano es un lujo que su hija Keiko, amarrada a la magia negra del 2026, no se puede dar. De otra parte, en el primer indulto del padre hubo una foto familiar de acogida en una casa elegida para él. En esta ocasión Alberto Fujimori salió hacia un cierto aislamiento familiar y partidario.
En resumen, el Fujimori del Jockey Plaza (se venía diciendo que Montesinos era uno de los propietarios) no ha dicho absolutamente nada nuevo, ni nada viejo tampoco.







